DAMASCO/AFP
Las conversaciones de paz sobre Siria podrían tener lugar en noviembre, afirmó el jueves un alto responsable sirio, al tiempo que crece la violencia y los expertos de la OPAQ avanzan en las inspecciones del arsenal de armas químicas.
Los combates entre rebeldes y el ejército regular prosiguen en el norte y sur del país, y los atentados suicidas aumentan, dejando decenas de muertos todos los días y agravando la crisis humanitaria en el país, devastado por más de dos años y medio de violencia.
Mientras ninguno de los beligerantes logra obtener una victoria decisiva que le permita ganar la guerra, la comunidad internacional, liderada por Rusia y Estados Unidos, se esfuerza por llevar a la mesa de negociaciones al régimen y a la oposición para tratar de encontrar una solución política.
Al ser interrogado en Moscú sobre las posibles fechas de esta conferencia de paz internacional llamada «Ginebra-2», el viceprimer ministro sirio Qadri Jamil respondió: «el 23 y 24 de noviembre».
La iniciativa de esta conferencia para elaborar una transición política en Siria fue lanzada en mayo por Rusia y Estados Unidos, pero su organización fue postergada en varias oportunidades debido a desacuerdos sobre los objetivos y los participantes.
El régimen excluye la partida de Bashar al Asad en el marco de una transición, mientras que la oposición en el exilio, apoyada por los occidentales, se opone a que se mantenga al presidente sirio.
Después de la negativa del Consejo Nacional Sirio (CNS, principal grupo opositor), de participar en esa conferencia, Rusia pidió a Estados Unidos que convenciera a la oposición de participar, aclarando que a su vez estaba utilizando su influencia sobre el régimen de Damasco.
COMBATES Y MISIÓN SOBRE ARMAS QUÍMICAS
A pesar de la creciente inseguridad, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), que llegó a Siria el 1 de octubre, anunció que había verificado casi la mitad de las instalaciones que deben ser destruidas hacia mediados de 2014.
En su primera misión en un país en guerra, los inspectores, que cuentan con la ayuda de expertos de la ONU, se concentran en la verificación de la lista suministrada por el régimen, que incluye a 20 sitios de producción y almacenamiento.
Mientras tanto, los combates entre insurgentes y soldados se recrudecieron, con un asalto de rebeldes contra la prisión central de Alepo (norte) el miércoles por la noche, que aparentemente fue rechazado por el ejército, según militantes.
En la provincia del mismo nombre, el ejército lleva a cabo ataques aéreos para tratar de apoderarse de la localidad de Sfire y controlar una presunta instalación química cercana, antes de una inspección de los expertos internacionales, precisó una organización no gubernamental siria.
Por otra parte, el canal de televisión Sky News Arabia anunció la desaparición, desde el martes, de uno de sus periodistas, el mauritano Ishak Moctar, y de un camarógrafo, en la región de Alepo.
Según Reporteros sin Fronteras, al menos 32 periodistas extranjeros o sirios desaparecieron o fueron secuestrados en Siria.
En cambio, una nota positiva fue el anuncio del régimen de la liberación de un empleado canadiense de la ONU, después de haber acusado a los rebeldes de haberlo «secuestrado» en febrero.
El ejército turco anunció haber disparado el martes obuses contra posiciones de yihadistas en Siria, en respuesta a un tiro de obús en el territorio de Turquía. El ejército turco responde a todo disparo proveniente de Siria, pero es la primera vez que toma como blanco a los yihadistas.
Luego de más de dos años de combates, el norte de Siria es controlado en su mayor parte por los rebeldes, los yihadistas dominan gran parte del este, y la capital Damasco, el oeste y grandes sectores del centro están en manos del régimen.