Alina Lorío Lira
La producción e industrialización del pino representa una de las actividades económicas más importantes del departamento de Nueva Segovia. El manejo del bosque, el establecimiento y manejo de plantaciones forestales, el aprovechamiento forestal, hasta la comercialización de los productos forestales son componentes que empresas como Maderas Segovianas SA (Madessa) desarrollan en la localidad.
En las diferentes actividades que realiza esa empresa cada año genera 380 empleos, tanto en la zona rural como en la urbana, en los viveros, en el cuido de la regeneración natural, en las plantaciones, en el aprovechamiento, en el saneamiento, transporte e industrialización de la madera, pero además sus desperdicios son donados para leña principalmente a la población del barrio Sandino, de Ocotal.
“Estamos concebidos para ser un promotor directo de la recuperación de los bosques de pino de Nueva Segovia, en el entendido de que el bosque es una fuente de riqueza incalculable que puede ser aprovechado sin dañarlo y hacerlo más productivo”, explica Silvia Castellanos, ingeniera gerente forestal en Madessa.
1,804 hectáreas de bosque de pino natural y plantaciones bajo planes de manejo forestal y planes de saneamiento (en el área protegida de la cordillera Dipilto-Jalapa) tiene Madessa.
1,192,200 plantas han sido producidas en los últimos tres años (viveros) para su posterior plantación.
108,700 varas han sido construidas en rondas corta fuego.
9,000 metros cúbicos de madera son aprovechadas y transportadas por año.
2,390,213 pies tablares de madera son producidos para construcción, para muebles, palillos, tarimas, estacas y ripios para cercos.
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Francisco Antonio González Salcedo, nativo de la comunidad de Villanueva, municipio de El Jícaro, a sus 55 años opina que el bosque es una inversión y es el motor que mueve la economía local. Desde el 2007 tiene la misión de plantar áreas de vocación forestal que fueron arrasadas para uso de la actividad ganadera, pero que fueron compradas por Madessa con la meta de convertirlas en una finca modelo.
“Aquí la oportunidad de empleo es para varones y mujeres amas de casa, que dejan sus casas solas, dejan sus niños solos para venir aquí a ganarse cien córdobas diarios que llevan a su hogar”, detalló González, coordinador del Gabinete de Familia, Comunidad y Vida en su comunidad y a quien Madessa ha contratado para cuidar de las plantaciones en la finca Potrerillo.
“La fruta” del bosque
En esta zona del norte de Nicaragua la madera es vista como un fruto a cultivar para el empuje de la economía. “Nos da la vida, sin la madera mi comunidad no tendría más alternativas de empleo”, reconoce González.
Pero además del sustento económico, los pobladores de Villanueva esperan “ver dentro de unos 5 o 10 años más este bosque, como dicen, cuajado de árboles, para una mejor cobertura de aire fresco y un medioambiente más sano… porque tendríamos más agua, más alimentos y nosotros respiraríamos con más libertad”.
La cadena productiva
En El Ural, municipio de San Fernando, el joven Harold Fabián Canales Blandón es el regente forestal, a quien Madera Segoviana SA contrató desde hace tres años para el manejo de una plantación que fue establecida hace 13 años. Una de sus actividades es el “raleo”, entendido como un tratamiento silvicultural en el bosque.
Los dueños de camiones, cinco choferes con sus ayudantes, una cocinera, ocho bueyeros (trasladadores de madera con bueyes), una cuadrilla de corte son algunos de los 38 empleos directos que genera ese Plan de Manejo en la Plantación de bosque de pino, propiedad de Madessa, en un área de 249 hectáreas, de las cuales 216 son productivas y las restantes son de protección, fuentes de agua y hábitat para los animales.
Silvia Castellanos, ingeniera gerente forestal en Madessa, destaca además que la producción forestal genera impuestos a las alcaldías y al Estado central, y que “bien manejada perdurará para toda la vida”.
«Siempre hay empleo, hago un viaje diario y de mi salario se benefician seis miembros de mi familia. Sabemos que no está quedando despalado el bosque porque la empresa siempre está sembrando pino». Ramón Antonio Ortez, conductor de camión para traslado de madera.
«Aquí se trabaja legal, incluso cuando pasó el gorgojo aquí quedó sin nada y mire la regeneración de pino nuevo, pienso que hay bosque para rato». Marvin Antonio Landero, chequeador de madera en El Ural, San Fernando.
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