Ramón H. Potosme
Apenas salían de la guerra y mientras caminaban, los nicaragüenses se tropezaron con una desconocida: la democracia liberal, una mujer a la cual no cuidaron y que, enclenque, murió a manos del orteguismo. Esa es parte de los planteamientos del editor en jefe del diario LA PRENSA, Eduardo Enríquez en su presentación del libro Muerte de una República que hizo ante estudiantes de la Universidad Americana (UAM).
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“Los nicaragüenses no sabemos lo que es una democracia liberal, lo que es una República. Un simpático dicho dice que el que no sabe para dónde va, cualquier bus lo lleva”, dijo Enríquez ante los estudiantes, a quienes llamó, según él sin temor, la élite ilustrada.
Para Enríquez la mayoría de los nicaragüenses ignoran lo que es un sistema democrático liberal. Recordó que encuestas recientes indican que el 58 por ciento de los ciudadanos creen que vivimos en democracia y más del setenta por ciento cree que el gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega es democrático.
Pero ello no está dado por la pobreza como lo plantean muchos opinadores, según Enríquez, pues si bien mucha gente piensa primero en conseguir para comer arroz y frijoles, su pensamiento no es muy diferente a dos de las personas más ricas de este país.
DESCONOCIMIENTO NO ES POR POBREZA
“No creo que ese concepto de que vivimos en democracia sea producto de la pobreza de los nicaragüenses, mucho de lo que sucede se dice que es porque andamos buscando el plato de arroz y frijoles, pero recordemos que hace pocas semanas escuchábamos a dos personas de las que tienen más poder económico en este país. Una describiendo que esta es una sociedad abierta y otra diciendo que las relaciones con el Gobierno son algo milagroso, esas fueron las palabras que se usaron”, afirmó Enríquez, en alusión a influyentes empresarios nicaragüenses.
Esas respuestas para Enríquez indican que los nicaragüenses deben empezar por aprender lo que es una democracia liberal o lo mismo saber qué es una República. Esta, definida como el gobierno más estable que permite el desarrollo económico y garantiza las libertades individuales, la igualdad, la tolerancia, el límite del poder y la rendición de cuentas.
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