Elízabeth Romero
Imelda del Socorro Castellón Ruiz demandó disculpas públicas de parte de las autoridades de la Policía, después que el pasado 3 de octubre un grupo de oficiales con los rostros cubiertos mantuvo a su familia retenida en su propia casa, pese a que no presentaron orden de allanamiento.
Castellón demanda que así como los denigraron “limpien nuestra imagen públicamente”, pues considera que así como lo hicieron con ellos que son familiares de un policía, lo pueden hacer peor con las demás personas.
Pese a que Castellón es la esposa del subcomisionado Gumersindo Peralta López, quien presta servicio en la Policía de Estelí, ella y sus hijos fueron maltratados por la actuación de los uniformados al mando del subcomisionado Alfonso Ruiz, oficial de la Policía de Ocotal.
Castellón sostuvo que inicialmente los oficiales que se presentaron a su casa en las primeras horas del día alegaron que buscaban armas. Cuatro horas después tras su pedido de que presentaran una orden de allanamiento, les llevaron un documento en el que aseguraban que buscaban droga.
La denunciante manifestó que lo que la Policía encontró en su casa fueron las medallas que su cónyuge ha recibido en reconocimiento a su labor, y “que se las dejaron tiradas al fundador de la Policía”.
“Eso fue un bochorno el que a nosotros nos hicieron, nos tuvieron secuestrados por cuatro horas ”, expresó Castellón, quien aseguró que además de los celulares y un arma de su cónyuge los uniformados se llevaron 700 córdobas que tenía uno de sus hijos en la cartera. Todo devolvieron menos el dinero.
La afectada presentó denuncia en la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH) y ante Asunto Internos de la Policía Nacional.
En una carta dirigida a la jefa de Asuntos Internos, comisionada mayor Carolina Torres, el director ejecutivo de la ANPDH, Roberto Petray, le solicita una exhaustiva investigación, pues considera que los oficiales pusieron en peligro a la familia de Castellón.
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