En estos días de la Patria e Hispanidad hay mucha actividad de danza. En el Teatro Nacional Rubén Darío se han dado presentaciones de los “ballets folclóricos”.
A mediados de septiembre me fui a ver uno de los tantos ballets que pusieron su “creatividad” a la orden del público.
Yo me pregunto: ¿cuál creatividad? si fue lo mismo de los otros, solo que nos recetaron un espectáculo de más de dos horas de duración. Movimientos por ser movimientos sin un hilo conductor, repetitivo, monótono.
La historia del mestizaje deformada… los símbolos patrios de mampara. Todo esto en una mezcla improvisada de ritmos y danzas: de marimba, merengue, vals, tango, gimnasia rítmica y ballet. Es un exhibicionismo no adecuado de nuestras tradiciones.
Me pregunto: ¿por qué hacer semejante chacuatol, queriendo cambiar o acabar más bien con la belleza de nuestras danzas?
Todos los artistas tenemos el mismo derecho de presentar nuestro trabajo en el Teatro Nacional Rubén Darío. Para cambiar esto mi sugerencia es: estudio, investigación y por supuesto, capacitación.
Tenemos que respetar nuestro folclor, no podemos estar inventando el agua fría. Que el folclor es evolutivo, no es estático, de acuerdo, ¿pero sabemos el alcance de esta frase? No, no la sabemos.
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