Humberto Galo y Emir Alfaro
Este fin de semana estuvo agitado para los trabajadores del depósito vehicular de Managua y los oficiales de la Policía Nacional que se dedicaron a poner candados a vehículos mal estacionados. No importó la hora ni el lugar.
Mercados, centros de entretenimiento e incluso universidades fueron algunos de los sitios en los que se realizaron operativos.
Se supone que el objetivo era hacer cumplir la ordenanza municipal sobre ordenamiento vial. Esa normativa prohíbe que los automotores sean estacionados en aceras, bulevares, contiguo a hidrantes y en otros espacios públicos no permitidos, como los hospitales.
Por un vehículo liviano se pagarán 30 córdobas por cada día retenido. El cobro es de 50 córdobas para camionetas, 100 para los furgones y de 10 y 5 córdobas para motos y carretones, respectivamente.
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Sin embargo, varios propietarios de vehículos “enllavados” manifestaron que trabajadores de la municipalidad pidieron coimas entre 200 y 500 córdobas para poder liberar los carros, a lo cual algunos afectados accedieron.
En la UNIVERSIDAD
Uno de los operativos se registró en horas del mediodía del sábado, en las inmediaciones de la Universidad de Managua (UdeM) en donde a seis vehículos pertenecientes a estudiantes les fueron colocados candados por estar estacionados en contra de la vía.
Fue ahí donde se reportó la solicitud de coimas de los empleados de la Alcaldía.
Por la noche hubo otro operativo. Risas, jolgorio, olor a cerveza y cigarrillos y el pregón de alguno que otro vendedor ambulante eran parte del ambiente que se vivía en la rotonda de Bello Horizonte hasta antes de la llegada de empleados de la municipalidad, policías y candados. Aquí al menos 10 motocicletas y 12 automóviles fueron trasladados al depósito vehicular capitalino.
El traslado de los vehículos provocó el enojo de sus propietarios y la molestia de los dueños de los negocios cercanos al lugar.
“Es una barbaridad lo que están haciendo. Están afectando al comercio, los comerciantes tenemos que unirnos para no permitir esto de nuevo”, expresó José Ángel Marenco, propietario del bar Los Ídolos.
Por su parte, Francisco Mendoza, mariachi y propietario de un vehículo multado, dijo que la presencia policial “no solo debía limitarse a esta acción, sino también a garantizar la seguridad de clientes y trabajadores de la zona”.
Pero las multas no solo se han aplicado en estos sitios. Juan Caldera, comerciante de pollo en el mercado Oriental, asegura que “la política adoptada por la Alcaldía de Managua” está causando grandes pérdidas, pues ha “ahuyentado” a los clientes. “Se necesita una normativa para esta medida”, dice.
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