Lucydalia Baca Castellón
A 140 metros de profundidad y a dos kilómetros y medio de largo, unos 35 mineros realizan diversas labores. Unos perforan para colocar explosivos, otros maniobran a control remoto palas mecánicas con las que colocan en camiones toneladas de roca extraídas con las explosiones que se realizan varias veces al día en las entrañas de la mina Santa Pancha. Unos más supervisan y otro imparte las órdenes. En la superficie, la actividad se repite en los tajos a cielo abierto.
“Al estar el precio en 1,3000 dólares, eso deja un margen cercano al 30 por ciento, del que se deben pagar impuestos, hacer compras locales y asignar lo que se destina a las actividades Responsabilidad Social Empresarial (RSE). La verdadera pregunta que hay que hacer es cuánto de lo que se invierte o gasta en producir esa onza se queda en Nicaragua”, asegura.
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“Aún así 1,300 dólares (por onza) es muy buen precio cuando los costos de producción deben andar entre los 600 y 800 dólares”, asegura Ríos.
Denis Lanzas, vicepresidente de Caminic, estima que en 2013 el sector minero crezca 15 por ciento. “Y en los próximos tres años pasar de 440 millones de dólares en exportaciones a unos 700 millones, empujado también por la reapertura de la mina La India”, indica Lanzas.
Hasta el 5 de octubre pasado, las exportaciones mineras registraban 335.74 millones de dólares, “por lo que en los próximos tres meses que restan del año podremos superar al café que ya cerró cosecha, para ubicarnos como el principal producto de exportación, a pesar de que el precio sigue bajando”, asegura Lanzas.
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La rutina ha sido similar en los últimos 72 años y ha permitido sacar unos tres millones de onzas de oro y otras no calculadas de plata. Sin embargo, el potencial de producción de la Mina El Limón, ubicada a unos cien kilómetros al norte de Managua, lejos de agotarse, está en crecimiento.
El actual ir y venir de tractores, camiones y otras maquinarias y equipos a lo largo del oscuro y sofocante túnel, del que en algunas zonas brota agua hirviendo, es el resultado de un proceso de reconversión industrial desarrollado en los últimos dos años, a un costo que ronda los sesenta millones de dólares.
El proceso, además de hacer menos peligrosa la actividad de los mineros al garantizar más eficiencia a los procesos, permitirá que la producción anual de oro pase de 35,000 onzas producidas en 2010 hasta 68,000 onzas proyectadas para 2014.
“Eso nos permitirá también enfrentar la posible caída del precio que, actualmente, es de unos 1,300 dólares por onza. Si el precio sigue bajando, vamos a poder enfrentar una caída. Entonces, podemos decir que estamos preparados para enfrentar el ciclo de los bajos precios”, asegura Martín Esparza, gerente general de Tritón Minera SA, Mina El Limón, la segunda más grande del país.
INVERSIÓN PARA MODERNIZARSE
Según Esparza, la empresa canadiense B2Gold adquirió la mina hace cuatro años, pero en los últimos dos años invirtió cerca de 40 millones de dólares en la reconversión industrial, y el presupuesto
del 2013 es de entre 19 y 20 millones de dólares.
“Cuando se compró la mina todo era obsoleto y con tecnología pasada, no existía la presa de cola. Lo que se ve ahora es el fruto de tres años de esfuerzo”, indica.
La presa de cola o de depósito de desechos tiene un costo de 18 millones de dólares. Tiene capacidad para 2.5 millones de metros cúbicos. Recibe a diario unos 2,400 metros cúbicos de agua con restos de cianuro, que son sometidos a un proceso de saneamiento. Unos 100 metros de esta agua saneada son reutilizados diariamente.
“La meta de la empresa es lograr en el futuro llevar a cero los restos de cianuro es estas aguas”, dice Filemón Romero, superintendente de planta de Mina El Limón.
Esa agua resulta del proceso de trituración de las casi 1,300 toneladas que a diario se extraen del yacimiento subterráneo y del tajo abierto que posee la mina.
Por su parte, el vicepresidente de Cámara Minera de Nicaragua (Caminic), Denis Lanzas, explica que la meta es que, entre el 2012 y el 2017, el sector invierta entre 180 y 200 millones de dólares en la modernización de sus sistemas y capacidades.
Para Lanzas, las inversiones de los últimos años han permitido que las exportaciones de oro crecieran de 65 millones de dólares en el 2007 a 432 millones de dólares en el 2012, empujadas por el precio, pero también por el volumen.
SEGUIRÁN CRECIENDO

Según Esparza, en los próximos años se estima que la inversión se reducirá considerablemente, cuando concluya el proceso de modernización.
Sin embargo, mantener el crecimiento de la producción implica la ampliación de cuatro niveles más en el yacimiento subterráneo, que permitirían alcanzar una profundidad de hasta 250 metros adicionales, detalla Luis Campos, jefe de operaciones de la mina subterránea.
En el caso de los tajos abiertos, actualmente dos están en explotación y se planea abrir un tercero. Una vez que concluye su explotación son cerrados y luego pasan por un proceso de reforestación con especies de madera preciosa, explica Aiser Sarria, responsable de minas a superficie.
En el caso de la planta de procesamiento, se planea la construcción de nuevos tanques y la ampliación de varias etapas de la planta que garanticen el procesamiento de la producción.
La empresa Tritón Minera, Mina El Limón, emplea a unas 1,200 personas de forma permanente. Al menos el 90 por ciento pertenece a comunidades aledañas a la mina. Se dividen en cuatro grupos con turnos de seis horas cada uno, para garantizar una jornada continua de 24 horas. El salario promedio es de 1,200 dólares mensuales, dice el gerente general de la empresa, Martín Esparza.
Según Martín Esparza, gerente general de Tritón Minera, Mina El Limón, aunque el oro es un recurso que se va del país porque la dueña de la mina es una empresa canadiense, el costo de operación —incluyendo el gasto de capital— es de unos mil dólares por onza.
“Al estar el precio en 1,3000 dólares, eso deja un margen cercano al 30 por ciento, del que se deben pagar impuestos, hacer compras locales y asignar lo que se destina a las actividades Responsabilidad Social Empresarial (RSE). La verdadera pregunta que hay que hacer es cuánto de lo que se invierte o gasta en producir esa onza se queda en Nicaragua”, asegura.
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