Luego de tres brillantes campañas desactivando amenazas desde la colina de los Astros de Houston, el lanzador nicaragüense Wilton López fue adquirido por los Rockies para que cumpliera idéntica misión en las alturas de Denver, Colorado.
Sin embargo, la eficiencia que le permitió a López asomarse a la élite entre los relevistas de su ramo, en la Liga Nacional, no se vio en el estadio Coors Fields, donde los lanzadores sienten que la barda está a sus espaldas, aunque no necesariamente sea así.
¿Qué sucedió con Wilton? Es la pregunta que fanáticos y expertos se han hecho todo el año. Se ha hablado de lo difícil que es lanzar en las alturas de Denver, de la salud del brazo del nica, de la transición a un nuevo equipo y hasta de pérdida de confianza en sus habilidades.
“No hay que darle muchas vueltas al asunto. Lancé mal. Eso es todo. No hay excusa. Lancé mal dentro y fuera de Denver, así que no fue el estadio. Y mi brazo estaba bien. Yo lancé a 93-94 millas. Sin salud, no se puede hacer eso”, explica López sin hacer alarde.
Intentando encontrar una respuesta, conversamos con Wilton, el más consistente jugador de Grandes Ligas que ha tenido nuestro país desde la salida de Vicente Padilla, quien es, después de Denis Martínez, el más durable big leaguer de nuestro país.
“Como sé lo importante que es la familia, le dije a mis hermanos que viniéramos a darle apoyo a Diosmar para que lanzara mejor. Y lo hizo bien”, dijo Wilton, quien alquiló un microbús y trajo a todos.
Cuando iba a lanzar su hermano Diosmar, alguien le dijo a Wilton que solo pelotas sucias le dieron, mientras a otros les daban nuevas.
“Eso nada tiene que ver, que lance y punto. La clave está en el brazo”, comentó.
López habla como lanza, o lanza como habla, sin rodeos, y quizá eso le permita apreciar con más claridad el terreno que pisa y la necesidad de mejorar su desempeño para el 2014, para, a la vez, mejorar su futuro.
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AQUÍ EL DIÁLOGO

¿Y qué hizo que lanzaras mal?
No lo sé. Mi preparación fue igual a las últimas temporadas en las que lancé bien. No supe en realidad qué pasó y no voy a detenerme mucho en eso, porque ya no puedo hacer nada. Pero voy a entrenar más duro para hacer mejor mi trabajo.
¿Te afectó la altura del estadio?
No es fácil lanzar ahí, pero hay gente que pudo hacerlo. Entonces, quiere decir que se puede tener éxito. Así que eso no es excusa. La verdad, yo lancé mal dentro y fuera de Denver. Sin embargo, pienso que tengo más experiencia ahora para el 2014. Voy a mejorar. Tengo confianza.
Casi todos lanzaron mal
Es verdad, casi todos, pero, por ejemplo, Rex Brothers (2-1 y 1.74) y Adam Ottavino (1-3 y 2.64) lo hicieron bien, entonces se puede. Lo único que me queda es trabajar más duro en mi preparación y aprender de los errores que he cometido.
Y la adaptación a un nuevo equipo, ¿no te afectó?
Eso tampoco tuvo que ver. Cuando uno se mete a jugar beisbol profesional, debe saber que hoy está aquí, pero mañana no sabe dónde irá. Además, en los Rockies me trataron bien, todos los muchachos se empeñaron en hacerme sentir bien en el equipo. Me siento bien. No hubo ningún problema.
¿Vos esperabas más de vos mismo?
Claro. Uno quiere llegar a hacer bien su trabajo. Eso es lo que va a garantizar tu futuro y el de tu familia. Los Rockies también esperaban más de mí, más cuando hasta nuestro cerrador, Rafael Betancourt, se lastimó y no pudo ayudarnos mucho, pero no lo hice bien.
OBLIGADO A MEJORAR
¿Cómo visualizás el 2014?
Espero mejorar mi efectividad, como cuando tiraba en Houston, que la mantenía por debajo de 3.00. En Colorado la bajé bastante pero, de pronto, una mala salida y todo se venía abajo. Entonces, tengo que ser más consistente, lanzar bien diario.
¿Te gustaría ser cerrador?
Primero tengo que lanzar bien en el rol que me pongan. Si no lanzo bien como preparador, menos que se me considere un candidato a cerrar juegos. Así que más importante que el rol, para mí la clave es lanzar bien. Lo demás, se añade con el tiempo.
¿Qué tanto extrañás Houston?
Me sentí bien en Houston, pero también estoy cómodo en Colorado. Lo único que no salió bien fue mi trabajo, pero, por lo demás, todo está bien. Los fanáticos son tranquilos, en el equipo se me ha tratado bien, solo me toca lanzar bien. Eso es todo.
Siempre veo tu familia cerca…
Sí, claro. Eso me ayuda mucho, me da estabilidad. Mi esposa y mis hijas se han movido conmigo y yo me siento agradecido de su respaldo. Eso le ayuda a uno a sobrellevar las dificultades y también a compartir las alegrías. Son lo más importante que tengo.
¿Qué tanto te hace falta Nicaragua?
A mí me encanta venir, compartir con mi familia, mis amistades y con la gente que se le acerca a uno y lo saluda con alegría. Otros te critican, pero así es la vida. Claro que me hace falta, pero mi futuro está en las Grandes Ligas y debo aprovecharlo bien.
¿Te gustaría lanzar aquí?
Después de la temporada, lo que tengo que hacer es descansar para luego comenzar a prepararme. A mí me gusta, pero eso no depende de mí. Así que mejor pienso en los entrenamientos que me permitan lucir mejor en este otro año.
Y de tu hermano, ¿qué pensás?
Solo deseo que le vaya bien. Entre los hermanos, uno se pelea y todo, pero siempre se quieren. No lo he visto lanzar últimamente, pero me dicen que ha mejorado mucho y que lanza como yo en mis inicios. Ojalá que llegue largo.
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