El abogado de ese organismo, Uriel Pineda, considera que a Alatorre las autoridades policiales le violentan sus derechos al no autorizar un trasladado a un centro penal. Esto porque no tiene derecho a visita conyugal, actividades de esparcimientos y reeducación, entre otros beneficios.
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Elízabeth Romero
Al menos siete denuncias por supuestas violaciones al debido proceso, malos tratos y torturas, ha recibido en lo que va del año el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), de parte de familiares de detenidos que han pasado por celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ).
El abogado del Cenidh, Uriel Pineda, menciona que en las denuncias se habla de la existencia de algunas celdas estrechas donde obligan a los reos a “posiciones estresantes”.
Ahí el detenido no puede permanecer de pie porque no son suficientemente altas, tampoco estar acostados por el reducido espacio y únicamente pueden mantenerse en cuclillas. “El agotamiento es una forma de tortura”, apuntó Pineda.
Otros señalamientos que hacen los presos es que supuestamente son golpeados y que la falta de iluminación y ventilación en las celdas afectan emocionalmente a los detenidos.
Los denunciantes han dado testimonios al Cenidh donde aseguran que las autoridades amenazan para que no se denuncien los hechos.
Otros malos tratos de los cuales aparentemente son víctimas los presos en la DAJ, está relacionada con la entrega de la comida que llevan sus familiares: muchas veces se las entregan hasta el día siguiente.
La Policía niega las denuncias de los organismos defensores.
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