Nicaragua firmó la Convención Contra la Tortura en 1985, y la ratificó en 2005. Según el procurador de facto de Derechos Humanos, Omar Cabezas, “esto obliga al estado a crear un mecanismo nacional, referido al cumplimiento de ese protocolo”.
La unidad estará adscrita a la Procuradora Especial de Cárceles, Elena López, quien dijo que con la misma pretenden prevenir tratos crueles y degradantes.
La unidad podrá hacer verificaciones en los 8 penales del Sistema Penitenciario Nacional, celdas preventivas de la Policía, cárceles militares, pero también centros de Migración, centros de menores, psiquiátrico y asilos de ancianos.
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Elízabeth Romero
“Los policías con unos garrotes, desnudo te meten a las celdas —son unas celdas oscuras— te meten desnudo, te ponen chivas de cigarro, te ponen en agua y te ponen electricidad, te hacen barbaridades”.
Así explicó a LA PRENSA el 28 de noviembre de 2011, Leonel Santana Zambrana, la forma en que fue sometido en esa época por algunos agentes que le habrían aplicado métodos ilegales de convencimiento en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ).
A esta se agrega una amplia lista de denunciantes que han recurrido a organizaciones de derechos humanos como Edwin Antonio Altamirano junto con otros parientes de detenidos, que el 23 de mayo de 2012, denunciaron baños con agua dulce, encierro en cuartos oscuros entre nubes de zancudos, cucarachas, golpes y “choques eléctricos”.
Estas denuncias que en todo momento ha negado la Policía, llevaron a que la semana pasada fuese presentada por la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y otras organizaciones, una iniciativa en la Asamblea Nacional para el cierre definitivo de las celdas de la DAJ, pero para el procurador de facto de derechos humanos, Omar Cabezas, esas denuncias no parecen ameritar una fiscalización de oficio.
“Lo que yo les quiero decir, es que cuando vengan aquí las víctimas, cuando vengan aquí los familiares de las víctimas a poner una denuncia inmediatamente salen oficiales de la Procuraduría a investigar (…), eso nada más lo he visto en periódicos (…) pero ideay no viene nadie”, dijo inicialmente Cabezas al ser consultado por los señalamientos.
LA PRENSA le preguntó directamente a Cabezas: —¿Pero por qué no lo investigan de oficio?
“Pero, ¿por qué no vienen?”, respondió Cabezas.
—“Y ustedes ¿Por qué no investigan?”, insistió LA PRENSA.
“Porque no me da la gana (…) no voy a caer yo en el truquito de los gringos, de los organismos de inteligencia que financian al Cenidh y a la CPDH. Solo que sea imbécil”, justificó el funcionario de facto.
Antes, de forma contradictoria había dicho que no han visitado esas celdas, pero que todavía no ha constatado violaciones.
“Vamos a verlo, porque tampoco me voy andar yo chupando el dedo de las cuestiones mediáticas, politiqueras”, alegó.
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