Marta Leonor González
Raúl Xavier García nació en Nandaime pero vivió toda su vida en Granada, donde se dio a conocer como poeta, la misma ciudad que hoy le rinde honores ante su partida.
En una entrevista, el 18 de agosto del 2007 para La Prensa Literaria, Raúl Xavier expresó que “la mejor forma de capturar el espíritu de la vida era buscando el conocimiento en los libros y la gente”.
Se consideró autodidacta. De niño trabajó en el taller de carpintería de su padre haciendo carretas; de ahí su alías de “poeta carpintero”.
De varias anécdotas me reveló que su padre le enviaba a comprar ropa y él mejor prefería los libros. En los años sesenta publicó sus poemas en La Prensa Literaria, guiado por Enrique Fernández Morales (“Quico Fernández, pintor y poeta granadino) al que considera su maestro y principal influencia en su quehacer poético.
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En los bandoleros
El poeta y arquitecto Fernando López, amigo de García, refirió que “falleció a los 82 años de edad y fue uno de los integrantes del grupo intelectual de Los Bandoleros junto con Jorge Eduardo Arellano y Francisco de Asís Fernández entre otros como Adolfo Miranda Sáenz, Horacio Duarte, Horacio Bermúdez”, dijo.
También manifestó que fue “un autodidacta pleno, esforzado por el estudio de la poesía, trabajó en la biblioteca municipal Manolo Cuadra durante muchos años, y también fue muy conocido entre los estudiantes de la Nacional de Comercio hoy Instituto Intae de Granada. Hombre sencillo y de modesta conducta, siempre dispuesto a servir”.
Con mucho dolor el arquitecto expresó: “Nos deja otro integrante de nuestro círculo intelectual granadino, se nos adelanta y sentimos mucho el vacío que deja entre los que supimos ser amigos y compañeros de verdad, los que le consideramos y amamos sin discriminación de ninguna especie”.
Vocación y estudio
De su trabajo como escritor García una vez dijo: “No ha sido fácil, pues me he dado cuenta que el trabajo de un escritor debe ser por vocación en primer lugar, después de estudio”.
“Esa idea que la gente tiene que ser poeta, que te viene del cielo o por inspiración es mentira, se necesita el estudio, la dedicación, y el trabajo de la palabra”, reiteró más de una vez.
Los espejos del sol
Raúl Xavier García
Somos lo que hemos vivido, a principio
o el fin, la duda que vacila silenciosa,
los signos que no hemos podido descifrar
que ahora viven en los museos.
Y de no haber sido por el trágico de Prometeo
que bajó trayendo robado el fuego de parte
de los dioses, el camino de los inmortales
seguiría a obscuras como el mar,
este mar que se volvió violento al caerle
aquellas lágrimas que derramó Helena.
Desde entonces, por el viento oímos las
conmovedoras súplicas de un anciano padre,
al fiero de Aquiles para que le entregase
el cuerpo sin vida de su hijo.