Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
La millonaria y fallida carretera fronteriza con Nicaragua, proyecto emblema del actual gobierno de Costa Rica, no será culminada antes de que culmine el periodo de la presidenta Laura Chinchilla en mayo del 2014, reconoció una vez más el ministro de Transportes, Pedro Castro.
Según Castro, los atrasos- luego de que fuera destruida por los últimos dos inviernos-, se deben a los rechazos de la Contraloría General de la República en adjudicaciones en los contratos para diseñar la reconstrucción de varias etapas de la vía de 160 kilómetros.
“Hemos tenido mala fortuna con las adjudicaciones”, lamentó el ministro.
La Contraloría General de la República (CGR) anuló, por segunda ocasión, el contrato para el diseño de pavimentos y planos constructivos para la remodelación de la carretera fronteriza con Nicaragua, a finales de septiembre.
Esta segunda anulación se da en menos de tres meses, luego que la CGR suspendió el contrato adjudicado a la Compañía Asesora en Construcción e Ingeniería (CACISA), argumentando que habría logrado ventajas en el concurso de licitación.
Castro adelantó que tales planos y estudios de agua ahora los hará un equipo especializado bajo la dirección de ingeniería de este Ministerio.
Adelantó que para reconstruir puentes colapsados será contratada una empresa en las próximas tres semanas.
El gobierno de Laura Chinchilla invirtió 45 millones de dólares para abrir esta carretera fronteriza contiguo al río San Juan, una obra en malas condiciones que empezó a desdibujarse con el invierno del año pasado y además, por los escándalos de corrupción.
Esta es una de las obras del gobierno de Chinchilla que absorbió más dinero, pero a la vez presentó más fallas por la falta de diseño para desarrollarla, además de actos de corrupción cuyas denuncias las presentó la Fiscalía contra exfuncionarios del Consejo Nacional de Vialidad y empresarios constructores.
Según el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, abrir estos 160 kilómetros de carretera rural costó 45 millones, pero la vía es intransitable, sedimentada por la lluvia y con puentes colapsados.
La trocha, como le llaman en Costa Rica, empezó a construirse sin planos o diseños a inicios del 2011, avalada por un decreto de emergencia del ejecutivo, que alegaba supuesta invasión del Ejército de Nicaragua.
Durante el primer invierno las obras empezaron a dañarse y el año pasado, la propia mandataria Laura Chinchilla denunció supuestos actos de corrupción cometidos por funcionarios públicos y empresarios.