La familia de Yoenis Céspedes está finalmente a salvo luego de una odisea que la llevó de Cuba a la República Dominicana, Turcos y Caicos, Miami y finalmente California, donde se reunieron todos.
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Su llegada le sacó un gran peso de encima al jardinero de Oakland, quien está en deuda con la novena por su desempeño de este año y espera saldarla en los playoffs.
Los Atléticos vuelven a medirse con los Tigres, igual que el año pasado, en que su serie se fue a un quinto juego.
Céspedes es el primero en admitir que tuvo un año malo a pesar de que ganó el Derby de Jonrones del Juego de Estrellas. “Estoy muy contento de tener a mi familia aquí conmigo”, dijo el cubano durante una entrevista reciente. “Con ella aquí me siento más tranquilo y eso ayuda. Las cosas no salieron como esperábamos esta temporada”.
Céspedes no jugó los dos últimos encuentros de la temporada regular contra los Marineros por una molestia en el hombro derecho. Pero los Atléticos esperan que esté listo para los playoffs, que arrancan el viernes en Oakland.
El toletero levantó su nivel en septiembre, como todos esperaban, y la novena confía en que se olvidará de los desencantos del 2013 y tendrá una buena postemporada. Céspedes se enfureció cuando fueron eliminados en la primera ronda la temporada pasada, en que él era un novato.
“Me siento mejor jugando a este nivel”, comentó Céspedes. “Estoy mejor en las Mayores, pero no tuve el año que hubiera querido tener. El beisbol es así”.
El jugador está más tranquilo ahora que tiene a su madre y a otros familiares con él, luego de una dura travesía. Pero todavía hay algo que lo atormenta: no sabe cuándo volverá a ver a su hijo Yoenis Jr., quien ya hace dos años que se fue de Cuba, vía República Dominicana. Por ahora se concentra en el beisbol.
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