Gloria Picón Duarte
La jurista manifiesta que es sorprendente cómo Colombia se pone al margen del Derecho Internacional e incluso despliega el uso de la fuerza militar para impedir el disfrute del mar recuperado a pescadores y empresarios.
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Hasta ahora en nuestro país el fallo del 19 de noviembre pasado de La Haya se ha visto como un triunfo, al recuperar más de 90,000 kilómetros de mar territorial; sin embargo, la visión en el Caribe es otra, según la jurista Hazel Law, quien asegura que hay sentimiento de pérdida por no haber recuperado los cayos Roncador y Quitasueños.
Law manifiesta que la anécdota que más retrata el sentir de la comunidad miskita y afrodescendiente es la de un hombre afro que venía en un avión y, al conocer el fallo, le manifestó a su compañero de asiento con mucha tristeza: “Fíjese que en el fallo de La Haya perdimos nuestros cayos, porque Roncador, Quitasueños y San Andrés nos pertenecían a nosotros. En tiempos de Somoza todavía pescábamos en esos cayos, aunque ya Colombia comenzaba a obstaculizar nuestra labor tradicional”.
Law señala que ese sentir se da en los ancianos y las personas mayores de 40 años, que además tienen vivo el sentimiento del fallo de La Haya en 1958 relacionado al litigio Honduras y Nicaragua, que separó físicamente a un pueblo.
“Transcurridos 54 años, un nuevo fallo de La Haya infringe otra profunda herida espiritual a los pueblos indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe de Nicaragua, porque borra toda posibilidad de recuperar los cayos que fueron de Nicaragua y también la esperanza de reunificar al pueblo raizal que habita en San Andrés con el que se mantienen fuertes nexos históricos y culturales”, señala Law.
Law agrega que, si el fallo se ve jurídicamente, Nicaragua ganó, pero la población de miskitos y afrodescendientes siente que perdió.
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