Emiliano Chamorro Mendieta
El asesino del joven nicaragüense Emanuel Lacayo, fue condenado a dos cadenas perpetuas ayer jueves por una juez que antes de la condena le dijo “usted ha demostrado no poder vivir entre nuestra sociedad, por lo tanto, lo condeno a dos cadenas perpetuas como autor del asesinato en primer grado con agravantes del joven Emanuel Lacayo”.
Mientras el criminal reía, el padre de la víctima, el nicaragüense Cesar Lacayo, le dijo al asesino: “Necesitas de Dios urgentemente. Arrepiéntete y pídele perdón a Dios que Él te escuchará”. El homicida continúo riéndose.
Cuando Mitchell Simpson, asesinó a disparos a Lacayo, el 25 de mayo de 2008, por robarle una prenda, el nicaragüense tenía 16 años y era un joven sano que cursaba estudios de secundaria en Miami.
Para Cesar Lacayo, aunque el dolor aún lo embarga por el asesinato de su hijo, se siente satisfecho porque se hizo justicia, ya que pese a que el criminal trató de borrar todas las evidencias aplicando potentes químicos en el carro en el que huía, luego del cobarde asesinato.
“Pese a que aplico potentes químicos en el carro para limpiar huellas: jamás se percato que en el baúl del carro habían dos camisetas negras. Una de ellas tenía el ADN de Emanuel y a su vez la de Mitchell Simpson. El homicida, jamás imaginó que allí estaba la prueba. Dios y las autoridades han hecho justicia”, sostiene Lacayo, periodista y escritor nicaragüense.
Julius Simpson, hermano del homicida, quién también participó en el crimen, declaró en su contra, ofreciendo detalles completos del asesinato, desde la emboscada, el asalto, los disparos, el robo y la huida. Julius, recibió una condena de 25 años de cárcel.
El joven nicaragüense, pese a que nunca se opuso al robo, recibió dos disparos ejecutados por Mitchell Simpson. El primero lo recibió en el cuello que le traspaso el hombro, acto seguido el homicida le arrebata la cadena que el joven colgaba de su cuello y fue el motivo de que Simpson le arrebatara la vida. Mientras el joven caía de rodillas tras el primer disparo, Simpson le hacía el segundo disparo en la cabeza, matando de forma instantánea al menor de edad y de origen nicaragüense.
“Hemos vividos momentos amargos, muy dficiles. Hemos llorado, recordamos a nuestro hijo, pero sabemos que el está con Dios y le damos gracias a Dios porque después de más de cinco años de esperar se ha hecho justicia”, dijo Cesar Lacayo.