Juan Vega Gonzales (*)
Cuando se analizan los resultados empresariales y de desarrollo de países frecuentemente encontramos las causas de las diferencias en la educación y los valores que la misma ha inculcado en las personas.
En buena parte de los países de Latinoamérica brillan por su ausencia la puntualidad y la orientación a la calidad. Es típico escuchar hablar de la “hora (del país que desee)”. Lo que implica que se sabe de antemano que las cosas no van a empezar a la hora programada.
En la escuela no se ve bien a los “alumnos y/o padres quejosos”; más que aprovechar la oportunidad de ver que no está funcionando bien y qué cosas podrían mejorar, se invita a los padres a “llevar a los hijos a otro colegio”.
Lastimosamente esas “costumbres” generan patrones de comportamiento de largo plazo que afectan negativamente la eficiencia de uso de tiempo, los controles de calidad en las empresas públicas y privadas y en definitiva el desarrollo mismo de los países.
¿Qué hacer para resolver esa situación? ¿Es posible pensar en soluciones viables a estos temas? ¿Será posible pasar de actitudes reactivas a proactivas en temas de puntualidad y calidad?
Para cambiar los efectos; precisamos cambiar las causas que generan dichos efectos. En concreto, necesitamos educación de mayor calidad, mucho más autoexigente, más práctica y centrada en valores.
1. Educación más práctica: precisamos acercar la academia y la pedagogía a “la calle y realidad empresarial”. Las cosas a enseñar deben ser útiles de inmediato aplicables en la vida práctica.
Procurar evitar material demasiado extenso que no se recuerda y mucho menos se aplica posteriormente. El internet ha vuelto obsoleta la necesidad de memorizar.
Precisamos concentrar la esencia de las cosas y enseñar los principios del “cómo hacer” que las cosas pasen.
2. Educación centrada en valores intra e interpersonales: inculcar a las personas la importancia de la transparencia (honestidad, puntualidad y responsabilidad por resultados); y enfatizar valores humanos de solidaridad, ayuda mutua y trabajo en equipo.
Si pudiera cambiar un aspecto fundamental sería el de puntualidad, acostumbrarnos a iniciar y a terminar a tiempo las cosas.
3. Educación más centrada en la calidad: tanto del contenido pedagógico y académico como de la misma calidad de los profesores. Hay que competir no solo con los demás; pero también con uno mismo para hacer cada vez mejor las cosas.
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