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Las mayorías europeas, el 82 por ciento en España, el 65 por ciento en Portugal y el 58 por ciento en Italia, rechazan el modo como la líder germana manejó la crisis del euro y la culpan de los drásticos recortes practicados en los servicios sociales, de la recesión y del desempleo récord, según la encuesta alemana Marshall Fund que se publicó la semana pasada.
En Alemania, la mayoría que pesa puso el domingo a Merkel en el poder nuevamente y le rindió homenaje a las políticas que mantuvieron intacta a la unión monetaria. Es probable que toda concesión que se haga ahora llegue tarde: un poquito de plata para Grecia, un poquito menos de austeridad por acá sin que ello cambie su decisión de darle, como mucho, auxilio con cuentagotas a los países con presupuestos tirantes, con controles sobre los salarios e industria exportadora.
“La gestión de la crisis es, en gran parte, la continuación del statu quo”, expresó Mutjaba Rahman, director de análisis europeo de Eurasia Group en Nueva York. “Los principios alemanes básicos de seguridad jurídica y de condiciones limitativas seguirán vigentes. El proceso de toma de decisiones seguirá incrementándose gradualmente”.
MÁRGENES DE TÍTULOS DE DEUDA
Pese a que los títulos de deuda decenales de Irlanda rinden cerca de dos puntos porcentuales más que la deuda alemana, lo que hace que sean los primeros receptores de rescate en ajustarse a las metas fijadas para las tasas de interés en euros, el avance fue más irregular que los otros países. Grecia, con una prima de rendimiento del orden de 7.9 puntos porcentuales, precisa más rescate; Portugal, con prima de 5.2, bien podría necesitar un refuerzo.
El 28 por ciento de Alemania en la torta económica europea de 12,700 billones de dólares, la máxima calificación crediticia que tiene y el rol dominante en la invención del euro le permitieron a Alemania ser el que prevaleciera en materia de reacción ante la crisis. La visión alemana puede tener más influencia ahora con dos aliados en crisis, los Países Bajos y Finlandia, que ya enfrentan sus propios problemas económicos.
“En forma prematura, no podemos aflojarle la presión a la reforma implementada”, dijo Merkel el domingo en la noche.
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