Vladimir Vásquez
A pesar de las supuestas regulaciones que las autoridades ambientales han establecido, para evitar la depredación de Bosawas, no se están aplicando con rigurosidad.
En Mulukukú el sargento primero Higal Martínez, del Batallón Ecológico, mira sin apuro las rastras que llevan unos nueve mil pies de madera de pino, procedente de Alamikamba, una de las zonas que componen la reserva de Biosfera, Bosawas.
Los camiones fueron liberados casi dos meses después y los conductores y dueños del cargamento denunciaron que hubo privilegios para los camiones de Albaforestal, pues a ellos les permitió circular, a pesar de las prohibiciones.
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“(La madera que llevan algunos camiones) son ripios, es decir, una madera que no está procesada”, dijo Martínez, sin embargo, en los camiones se observan claramente las tablas que trasladaban hacia un rumbo incierto.
Martínez justifica el traslado de la madera aduciendo que se trata de “ripios”, que es madera sin procesar, a pesar que eso no era lo que se miraba en los seis camiones que pasaron en un período de 38 minutos cerca del puesto de control del Batallón Ecológico.
Esta semana los pobladores de Mulukukú han visto un incremento en la cantidad de rastras que pasan con madera. Según Martínez, estos días salieron más de lo que regularmente sale, debido a que estaban “retrasados” por las festividades patrias del mes de septiembre.
SIN FONDOS PARA REVISIONES
El Batallón Ecológico solo revisa que los permisos emitidos por el Inafor vayan en regla. Por eso, según Martínez, la posible madera de contrabando no podría detectarse porque el Ejército no tiene los recursos para inspeccionar exhaustivamente todo el contenido de las rastras.
Uno de los conductores confirmó que en los diferentes retenes que hay en la zona las autoridades no hacen revisiones estrictas, y que permiten pasar la madera sin mayores problemas, a pesar de las legislaciones vigentes.
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