“Escuchamos disparos y me tiré al suelo”

La nicaragüense Johanna Klenn, de 50 años, estaba en el centro comercial de Nairobi que fue ocupado desde el sábado por terroristas del grupo radical islámico somalí Al Shabab, y que hasta ayer había dejado 68 muertos y más de 200 heridos.

Nairobi/ EFE/ AFP

La nicaragüense Johanna Klenn, de 50 años, estaba en el centro comercial de Nairobi que fue ocupado desde el sábado por terroristas del grupo radical islámico somalí Al Shabab, y que hasta ayer había dejado 68 muertos y más de 200 heridos.

Klenn contó que el asalto comenzó con explosiones de granada y disparos simultáneos en el exterior y el interior del edificio.

El ataque ocurrió a eso de las doce y media del mediodía, hora de almuerzo en la capital keniana.

“Escuchamos sonidos de disparos y explosiones que venían desde fuera y desde dentro del centro comercial. Mi reacción fue tirarme al suelo, fui muy afortunada”, explicó la nicaragüense quien llegó a Nairobi hace mes y medio.

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Un médico peruano que trabajó para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) se encuentra entre las al menos 68 víctimas mortales del asalto en un centro comercial de Kenia, según confirmaron sus familiares a medios peruanos.

El peruano Juan Jesús Ortiz, de 68 años, falleció el sábado y su hija de 13 años resultó herida a raíz del ataque de miembros de la milicia radical islámica somalí Al Shabab contra un centro comercial de Nairobi, informó en Lima la familia a Radio Programas del Perú (RPP).

La esposa de Ortiz, María Teresa Arguedas, recordó que su esposo volvió a Perú en julio pasado y estaba “muy contento” porque, después de haberse jubilado, iba a ir a trabajar como profesor a una universidad de Liverpool, en el Reino Unido.

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Fue en el suelo de la terraza de una de las cafeterías más concurridas del lujoso centro comercial de la capital de Kenia donde coincidió con la mexicana Mireya Domínguez, quien había cumplido 38 años el día antes.

Domínguez también escuchó una fuerte explosión y, seguidamente, vio a una multitud de gente correr: “Empezaron a disparar desde fuera y todos huimos hacia el interior para resguardarnos, pero allí también estaban disparando, por lo que nos tiramos al suelo para evitarlos”.

PERMANECER EN EL SUELO

La mujer, que trabaja como jefa de la Cancillería de la Embajada de México en Kenia, explicó que los camareros les gritaban que permanecieran tumbados en el suelo, donde ya había gente con heridas de bala en el abdomen.

“Cuando pensábamos que se había calmado, empezaron de nuevo a disparar. Se oían tiros lejanos y otros extremadamente cercanos. Cuando volvieron a cesar, salimos de nuevo a la terraza, desde donde conseguimos escapar después de estar otra media hora tumbados”, dijo la mexicana.

SIN HERIDAS

En la terraza, y después de haber volcado las mesas para utilizarlas como protección, llamó a la Policía Diplomática, pero “no hicieron nada”, lamentó la nicaragüense.

Finalmente, consiguió salir del centro comercial junto a otras personas “en fila india y agachados”.

Johanna no sufrió ninguna herida importante, solo hematomas por golpes, pero Mireya tiene el pie derecho vendado y se ve obligada a andar con muletas.

Tiene algo incrustado en esa zona, aunque los médicos no consiguieron localizarlo tras practicarle una pequeña operación, por lo que tendrá que someterse a un examen más exhaustivo.

También resultaron heridos al menos cinco ciudadanos estadounidenses, según informó ayer el Departamento de Estado.

“Un número de ciudadanos estadounidenses se encontraban en el centro comercial Westgate al momento del ataque. Cinco ciudadanos estadounidenses se cuentan entre los heridos, pero no hay reportes de muertes de estadounidenses”, indicó una portavoz del departamento, Marie Harf, en el comunicado.

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