Lucia Navas
El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisa la situación de las finanzas de Nicaragua en un contexto donde el Gobierno recibe fuertes críticas por la forma en que distribuye la sobrerrecaudación de impuestos y cómo someterá al Presupuesto General de la República a una fuerte tensión los próximos años por tener que asumir los más de 1,600 millones de córdobas para seguir pagando el “bono cristiano, socialista y solidario” a los empleados públicos a partir del 2014.
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Adolfo Acevedo, economista, cree que la recaudación de impuestos permitirá cubrir el bono-regalo sin problemas, porque la tendencia de esos ingresos es que siga creciendo, pero apunta que esta nueva obligación va a competir con las necesidades de inversión en lo social y en las áreas productivas a las cuales debe responder el Gobierno.
El economista recuerda, sin embargo, que la disponibilidad de extrarrecaudación se viene reduciendo si se compara con los tres años pasados, cuando las tasas de crecimiento superaron el veinte por ciento.
El Gobierno pidió a la Asamblea Nacional le apruebe incorporar 973.3 millones de córdobas de impuestos extras en el presupuesto de este año. El monto significa un crecimiento del 2.1 por ciento de los ingresos fiscales previsto a obtener en el año.
LOS RIESGOS
El peligro que ve Acevedo es que si el Gobierno en algún momento se enfrenta a una disminución de sus recursos por vía de impuestos decida dejar de dar el bono-regalo a los trabajadores estatales si no se le incorpora al salario.
La Confederación Sindical de Trabajadores José Benito Escobar (CST-JBE) dejó entrever la semana pasada que es posible que en 2014 se siga pagando como bono los 750 córdobas a los trabajadores, es decir que no se le incorporaría al salario.
Para Acevedo la manera de hacer sostenibles las finanzas del Gobierno es aplicar “una reforma tributaria progresiva”, donde de una vez se asegure que quienes obtienen mayores ingresos paguen más impuestos. “Y no como existe en el modelo actual, donde a los asalariados se les somete a una tabla que le retiene hasta el 20 por ciento de Impuesto sobre la Renta (IR), mientras al empresario se le redujo la carga del diez al cinco por ciento”, afirma.
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