Román “Chocolatito” González, el mejor boxeador que ha desfilado por los tinglados nacionales desde los días en los que Alexis Argüello sembraba el terror en los alrededores de las 130 libras, vuelve a la acción hoy en el Crowne Plaza, para ofrecer otra demostración de su envidiable instrumental físico.
Invicto en 35 presentaciones, 29 de las cuales las ha resuelto antes del límite, el “Chocolatito” es un peleador muy completo. Dispone del poder para borrarle el mundo a cualquiera y de la velocidad para imponerse en el intercambio de metralla, cuando hay asimilación a la potencia de sus disparos.
Su rival es el azteca Francisco Rodríguez, un joven que ha arribado con cara de “quien no quiebra un plato”, pero que además viene con un récord (15-1-1, 9 nocauts) que no atemoriza a nadie. Y lo normal es que Román gane con autoridad, aunque nunca se debe subestimar a ningún oponente y González lo sabe.
Con una tercera corona en su mira y la necesidad de garantizar su futuro, mientras deja un legado para la posteridad, “Chocolatito” necesita ganar con propiedad hoy y luego prepararse para Juan Carlos Reveco, o quien salga, a fin de darle más respetabilidad a una trayectoria muy estimable.
La grandeza de un boxeador está determinada por la estatura de sus rivales y eso provoca una cierta hendidura en el perfil de Román, más allá del sensacional talento que tiene. Pero quizá necesita ser exigido por los mejores de su categoría para alcanzar su mayor nivel y consolidar más su historial.
Rodríguez quizá no ayude mucho en este sentido, pero observar a Román desplegar sus recursos es suficiente para el espectáculo esta noche.