Vladimir Vásquez
Una de las alternativas más viables para reducir el consumo de leña en Nicaragua es la de dotar de cocinas eficientes a unos 800,000 hogares nicaragüenses.
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Klaus Hornberger, coordinador del Programa de Energía y Desarrollo en Honduras y Nicaragua de la GIZ, explicó que ya se están realizando, a través de la Planificación Estratégica del Programa Nacional del Uso Sostenible de la Leña y Carbón Vegetal en Nicaragua, las gestiones para encontrar financiamiento para poder proveer un millón de cocinas en Nicaragua. Eso, además de mejorar el consumo, también evitaría el deterioro en la salud de las personas que usan la leña para cocinar.
Según Humberto Reyes, director General de Recursos Energéticos Renovables del Ministerio de Energía y Minas, el 80 por ciento de la leña que se consume en el país se usa para la cocción de alimentos y el restante 20 por ciento se usa para otras labores como la ladrillería.
En países como Guatemala, Honduras y Nicaragua, el consumo de leña provoca la muerte de unas 37,000 personas, principalmente mujeres y niños de las zonas rurales que usan la leña para cocinar.
Por ello, si se lograra obtener el financiamiento para las cocinas, Centroamérica demandaría unas cuatro millones de estufas, que básicamente evitarían el escape del calor generado con la leña y lo distribuirían de mejor manera para convertirlo en carbón vegetal.
Aún no hay una fecha establecida para que se pueda lograr el financiamiento de las cocinas.
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