Lucydalia Baca Castellón
La Comisión Nacional del Huevo demandó acciones inmediatas del Gobierno para frenar el contrabando de huevo procedente de Honduras que ya está poniendo en riego la rentabilidad económica de las pequeñas granjas locales.
“Tenemos registro que en el pasado 34 pequeños y medianos productores nacionales cerraron sus granjas y otras están en peligro de quiebra. Y más de cien familias están afectadas porque quedaron sin empleo”, aseguró el vocero de la comisión, Alfonso Valerio.
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Aunque reconocen que no pueden calcular la cantidad de huevo que estaría entrando de forma fraudulenta desde el vecino país del norte, la Comisión asegura que en los mercados Oriental y Mayoreo de la capital han detectado una invasión de huevo extranjero.
Afirman que por venderse hasta en 50 córdobas por cajilla, está desplazando a la producción nacional de 57,000 cajillas por día, que es vendida a los distribuidores a 85 córdobas por cajilla.
La Comisión, que aglutina a grandes, pequeños y medianos productores, demanda al Gobierno el cumplimiento de los compromisos adquiridos en meses pasados por las instancias gubernamentales, para frenar el ingreso ilegal del producto.
RIESGO PARA LOS CONSUMIDORES
Además del daño que esta invasión de producto provoca a la producción nacional —que con las 57,000 cajillas que produce al día abastece toda la demanda local—, la práctica está poniendo en peligro la salud de los consumidores, ya que en muchos casos el huevo se encuentra en descomposición, indicó Mario Rosales, de Huevos La Barranca.
Por su parte, Dameyba Cruz, de huevos El Granjero, recordó que el sector ha denunciado este problema desde el 2008, y que pese a las promesas obtenidas durante varios encuentros que sostuvieron a inicios de este año con representantes de las instancias gubernamentales involucradas, el problema aún persiste.
Los productores locales llaman a la población a tener presente que ninguna granja extranjera está certificada para introducir huevo al país.
También insisten en que la llegada de este producto, atenta contra la estabilidad de la producción local, pues expone a las aves ponedoras locales de las granjas locales, al contagio de enfermedades como la gripe aviar, que no existe en Nicaragua, pero sí en Honduras.
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