Aún con todo y lo que se le pueda cuestionar porque nadie es invulnerable, Bud Selig, el comisionado del beisbol de las Grandes Ligas, va a dejar un legado interesante.
Este señor no solo ha sido firme en mantener fuera del beisbol a un apostador como Pete Rose, sino que comenzó a apretarle las tuercas a jugadores que han recurrido a atajos, adulterando el juego.
Pero además, estableció tres divisiones en cada liga, dando más sentido geográfico a cada sector y creó los partidos interligas, incentivando las rivalidades entre equipos de la misma ciudad.
No obstante, su genialidad debe ser la inserción de los wild cards (comodines) en cada circuito. Y ahora, ha agregado un segundo, lo que ha permitido que septiembre sea más excitante.
En esta temporada, hay equipos como Boston en el Este, Detroit en el Centro y Oakland en el Oeste de la Liga Americana, que ya tienen prácticamente sellado su boleto para el playoffs.
¿Pero qué me dicen de la lucha por el comodín en este mismo circuito? Tampa Bay y Texas son los líderes, pero Cleveland respira en su cuello. Y Baltimore está más amenazante que nunca.
Más atrás y objetivamente con menos chance, están Yanquis y Royals a 2.5 juegos, cuando a la liga le quedan 10 partidos para su final. En ese trayecto, cualquier cosa puede ocurrir.
Así que una temporada que pudo tener un cierre sin emoción, está convertida en una batalla de curso impredecible gracias a los comodines, que podrían requerir hasta de partidos extras.
Así que la genialidad de Selig, está funcionando. La emoción está garantizada.
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