La violencia verbal y física que sufrían en sus hogares de parte de sus cónyuges, llevó a dos mujeres a abandonar sus casas junto a sus hijos pequeños. A ellas no les dio tiempo de sacar nada, pero terminaron con años de sufrimiento.
“Mi mismo temor me llevó a vivir ese calvario”, relató la víctima, que señala que “para poder sobrevivir” de noche ingería medicamentos que la mantuvieran despierta por las noches por el temor de lo que le pudiera hacer su agresor. Y así llegaba al día siguiente a trabajar.
El relato lo hace llorando. “Me daba pena decir que sufría maltrato”, relata la víctima de iniciales A.P.H.Z.
La última agresión que esta sufrió fue bajo el pretexto de la confusión de una Biblia. “Sos una inútil, una m…, no me servís para nada, ya me tenés harto de estarte manteniendo a vos y a tus hijos”, le gritó el hombre esa noche de mayo.
Hace unos cuatro meses se separó del agresor después que la corrió de noche con sus cuatro hijos. La mujer relata que cuando trabajaba en una empresa de Zona Franca el hombre le fracturó un brazo, y en otra ocasión con un puño le dejó marcada con una cicatriz la frente. Ese día del golpe la lanzó al suelo, a los doctores que la atendieron el hombre les dijo que ella había sufrido “un accidente laboral”.
Esto porque la implementación de la misma no es solo de orden penal. La ley implicaba inversión en el gasto social con relación a las instituciones vinculadas con el tema así como una política de Estado, que Solís considera no tiene como centro la vida de las mujeres.
El pasado 10 de septiembre la dirigente de la Red de Mujeres Contra la Violencia, Elia Palacios, lamentó que hasta esa fecha en el país la violencia en su expresión extrema, que es el femicidio, ya había alcanzado veinte crímenes más en comparación al mismo periodo el año pasado. Criticó que las autoridades reducen la violencia a “meros conflictos”.
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NI SU HIJA ESCAPÓ DELA VIOLENCIA
La otra víctima, de iniciales L.M.O, lleva ocho meses de haber abandonado su casa, pero desde que huyó no ha conseguido un alojamiento fijo. Y en los últimos días, a veces come y a veces no, ha tenido que permanecer debajo de un árbol junto con sus hijos, porque el hombre que la agredía físicamente pese a que violó a su hija de 13 años, está prófugo y ella teme que en venganza, porque lo acusó, le quite la vida.
La mujer por años sufrió de abandono del hombre, paliza y agresión verbal. Ella es de una comunidad rural de Matagalpa, de donde el hombre se escapó de una celda de la delegación policial después de 13 días de haber sido apresado, sin que hasta ahora las autoridades lo hayan capturado.
La niña le confió que su papá le había amenazado: “Que si a usted le decía me iba a volar la cabeza y que me iba a enterrar donde usted no se daba cuenta”. Fue en ese momento que la mujer dice que agarró valor y fue a denunciar al agresor de ella y de su hija.
“Me arrecha, mire (…) si uno fuera malo, palabrita que ese hombre no viviera”, comenta la víctima.
Oficiales de la Policía de Matagalpa lo único que le aconsejaron a L.M.O fue que regresara a su lugar, pues el hombre ya no estaba allá.
“Mire para que ese hombre llegue allí a matarme”, apuntó la afectada, quien dice que estos meses han sido de sobrevivencia.
“Hay como Dios me ayuda, hay días (que) como, y hay días (que) no como”, expresó. Hubo meses que ha pasado en albergues y en sitios que les han permitido posada.
Actualmente está en la calle, pues dice que no tiene dinero para comprar un terreno y en su casa de Matagalpa “ahí no regreso, ando rodando mejor”, expuso la mujer.
La directora del centro Acción Ya, Martha Munguía, le ofreció a la víctima, que mientras le buscan una alternativa, que regrese al albergue para evitar que ella y sus hijos sigan expuestos al riesgo.
AÑOS DE MARTIRIO

El hombre, dos años antes había intentado llevarse a la niña, pero ella se opuso y la respuesta fue una paliza, hasta con la hebilla de la faja, la golpeaba. “Y me quedaba calladita”, dijo.
“Si supieran como me agarraba del pelo”, relata la mujer, quien comenta que ese día no permitió que se llevara la niña. “Ese día me pateó, ese día me rompió la nariz, ese día me dio en el ojo, me moradeó el ojo, me rompió la boca (…) Yo no me podía ni parar, de la cama no me levantaba, me levantaba mi mama”, dijo la víctima.
En esa ocasión el hombre llegó al día siguiente y la amenazó “si vos vas a la Policía, vos no vivís, el que te vuela la nuca soy yo”.
Esto porque la implementación de la misma no es solo de orden penal. La ley implicaba inversión en el gasto social con relación a las instituciones vinculadas con el tema así como una política de Estado, que Solís considera no tiene como centro la vida de las mujeres.
El pasado 10 de septiembre la dirigente de la Red de Mujeres Contra la Violencia, Elia Palacios, lamentó que hasta esa fecha en el país la violencia en su expresión extrema, que es el femicidio, ya había alcanzado veinte crímenes más en comparación al mismo periodo el año pasado. Criticó que las autoridades reducen la violencia a “meros conflictos”.
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