Estados Unidos y Rusia llegaron ayer a un acuerdo en Ginebra que da a Siria una semana para presentar una lista de sus armas químicas para su destrucción antes de mediados de 2014 y prevé una resolución de la ONU que autoriza el uso de la fuerza si el régimen incumple sus compromisos.
En el acuerdo logrado después de tres días de negociaciones entre John Kerry, secretario de Estado de EE.UU., y Serguei Lavrov, canciller de Rusia, ambos países “expresan su determinación conjunta para garantizar la destrucción del programa de armas químicas sirio cuanto antes y del modo más seguro”.
El país norteamericano considera que Siria tiene 45 instalaciones relacionadas con el programa de armas químicas y Rusia está de acuerdo con Washington en que Siria tiene 1,000 toneladas de sustancias químicas, indicó un responsable estadounidense.
Por otra parte, la ONU aceptó ayer formalmente la solicitud de Siria de unirse a la Convención Internacional para la Prohibición de Armas Químicas, afirmó la portavoz Vannina Maestracci, quien añadió que la convención entrará en vigor para Siria el 14 de octubre, 30 días después de la aceptación formal.
El jueves, Bashar al Asad se comprometió a enviar los documentos para adherirse a esta convención a condición de que EE. UU. deje de “amenazar” con una intervención militar.
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Lavrov afirmó que “en caso de que no se respeten las exigencias [de la Convención para la Prohibición de las Armas Químicas] o de utilización de armas químicas por parte de quienquiera que sea, el Consejo de Seguridad de la ONU tomará medidas en el marco del capítulo 7” de la carta de las Naciones Unidas sobre el recurso a la fuerza, expresó, en referencia a la sección de la carta que prevé, entre otras cosas, el posible uso de la fuerza militar.
Lavrov también dijo que se verificará la veracidad de las denuncias sobre presuntas violaciones de la Convención por parte de Damasco. “Obviamente, esto no quiere decir que cada caso de violación denunciado al Consejo de Seguridad habrá de creerse a pies juntillas. Cada uno de ellos habrá de ser investigado. Intentaremos garantizar la autenticidad”.
NO PONEN FIN A GUERRA
El acuerdo arrastra al gobierno de Barack Obama a un escenario difícil: la campaña del Gobierno de Rusia para frenar el poder de EE. UU. y restaurar el lugar de Moscú como importante factor en Oriente Medio, aunque no resuelve el asunto más importante: poner fin a una guerra civil que ha asolado Siria por treinta meses y ha dejado más de cien mil muertos, ni lidia con los llamados de Obama a la salida del presidente sirio Bashar al Asad y su reemplazo por un orden democrático.
Para Obama, el acuerdo reforzaría su inclinación a buscar respuestas por medio de la diplomacia en lugar de medios militares. La Casa Blanca amenazó con ataques aéreos contra Siria en castigo por lo que dice fue el uso de armas químicas en un ataque del 21 de agosto en el que murieron 1,429 personas, incluyendo niños.
Putin habrá dado pasos importantes para mostrar que Rusia debe desempeñar un papel clave en el Medio Oriente, algo que había perdido con el colapso de la Unión Soviética. Además, para el Kremlin, la intervención rusa fortalecerá la estatura de Putin como contrapeso geopolítico al poder estadounidense.
“Fue un paso táctico brillante” para Rusia, dijo Jonathan Adelman, profesor de la facultad de Estudios Internacionales de la Universidad de Denver. “Eso les hace los salvadores en Siria, su aliado más cercano. Resalta el mensaje de que los estadounidenses no son confiables”.
En un comunicado, Obama, celebró el acuerdo, pero dijo esperar que el régimen de Asad “esté a la altura de sus compromisos” e insistió en que “Estados Unidos sigue preparado para actuar, en caso de que fracase la diplomacia”. El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon expresó su esperanza de que el acuerdo conduzca al fin del “horroroso sufrimiento” de los sirios.
Por otra parte, la ONU aceptó ayer formalmente la solicitud de Siria de unirse a la Convención Internacional para la Prohibición de Armas Químicas, afirmó la portavoz Vannina Maestracci, quien añadió que la convención entrará en vigor para Siria el 14 de octubre, 30 días después de la aceptación formal.
El jueves, Bashar al Asad se comprometió a enviar los documentos para adherirse a esta convención a condición de que EE. UU. deje de “amenazar” con una intervención militar.
John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos.
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