El cantante Raphael, más actual que nunca, desplegó su repertorio más glorioso, resumido en 42 canciones, en el primero de los seis conciertos de su espectáculo Mi gran noche que ofreció en el escenario que le vio nacer, el teatro madrileño de la Zarzuela.
Durante el concierto, que duró tres horas, Raphael dio muestra que su voz, su teatralidad y su energía siguen tan vivas como cuando comenzó a cantar a los 14 años.
Acompañado por una banda compuesta de siete músicos (batería, bajo, piano, teclados, guitarra, trombón y trompeta), Raphael derrochó su voz y arte.
SUS ÉXITOS
Tras abrir el concierto con Si ha de ser así, el artista, de riguroso negro y su característica corbata sin anudar, continuó con otros temas como Digan lo que digan y Provocación.
“En estos meses de gira estoy revisitando canciones mías de antes y ¡hay que ver el repertorio que tenía! Me estoy regalando este repertorio, pero no sabía que había tanto”, bromeó el cantante.
Entre el “puñado” de canciones favoritas que ha reconocido tener, el de Linares ha marcado el tema Hablemos de amor, al cual ha definido como una de sus “joyas de la corona” y ha sido entonces cuando, una vez más, los gritos de sus admiradoras han subido de volumen para corear “¡guapo, guapo!”.
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