BUENOS AIRES/AP
El alemán Thomas Bach fue elegido el martes como nuevo presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), en reemplazo del belga Jacques Rogge, y entre sus primeros retos figuran los retrasos en la construcción de sedes para los Juegos de 2016 en Río de Janeiro.
Reafirmando su condición de favorito, Bach ganó la votación en el 125to congreso del COI, en la capital argentina, tras superar en la ronda final al ucraniano Sergey Bubka, el puertorriqueño Richard Carrión, el suizo Denis Oswald y Ser Mian Ng, de Singapur.Bach fue elegido en la segunda la vuelta, lo que causó cierta sorpresa porque se esperaba que la decisión fuese más reñida.
El taiwanés C.K. Wu, máxima autoridad de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur, fue eliminado en la primera etapa de la votación secreta y electrónica de casi un centenar de miembros de la entidad madre del deporte aficionado.
«Muchas gracias», fueron en varios idiomas, inclusive el castellano, las primeras palabras de Bach, de 59 años, medalla de oro en esgrima (florete) en Montreal 1976 y con vasta experiencia dentro del COI, del que es su vicepresidente desde 2006, año en el que también asumió como titular de la Confederación Deportiva Olímpica Alemana.
«En primer lugar me gustaría dar las gracias desde el fondo de mi corazón a todos mis queridos amigos y colegas que votaron por mí esta mañana «, dijo el flamante presidente. » Pero también me gustaría dar las gracias a mis compañeros candidatos, a lo que yo respeto mucho y a todos los que no votaron por mí esta vez.
Bach destacó que su mandato estará teñido por la «humildad» y que dirigirá al COI «de acuerdo con mi lema, 'la unidad y la diversidad'''.
El alemán, según sus discursos públicos, apoya unos primeros Juegos Olímpicos en Africa, que jamás ha tenido una sede, y apuesta por más flexibilidad a la hora de determinar las disciplinas deportivas olímpicas.
«Quiero ser un presidente para todos ustedes. Esto quiere decir que haré mi mejor esfuerzo para equilibrar así los diferentes intereses de las partes interesadas en el movimiento olímpico», señaló.
Durante su campaña, Bach definió como su prioridad lograr un aumento de la credibilidad del COI. La lucha contra el dopaje ha sido otro de sus temas permanentes y en su programa aboga por un incremento de las sanciones por el uso de sustancias prohibidas.
Antes de la votación, Bach se paseó en general solitario por uno de los salones externos al lugar de la asamblea. Minutos antes de ese instante supremo, el alemán fue al baño y al salir cruzó un saludo con el presidente de la FIFA Joseph Blatter.
Rogge, de 71 años, dejó el cargo luego de 12 años como líder del olimpismo internacional, en un periodo de relativa estabilidad que abarcó tres Juegos Olímpicos de verano y otros tantos de invierno.
El belga se aleja con la reputación de haber manejado con calma y firmeza las políticas del usualmente turbulento mundo del deporte olímpico.
«Espero poder contar con tus consejos», dijo Bach a Rogge, durante su breve discurso de aceptación. «Usted está dejando un gran legado y una fuerte base sobre la que todos juntos podamos seguir construyendo el futuro de la COI.
Además de lidiar con los problemas con los Juegos de Río, Bach enfrenta otros temas delicados como la respuesta negativa por la legislación antigay en Rusia antes de los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero próximo en Sochi: la lucha contra el dopaje y las apuestas ilegales, y la revisión del programa deportivo olímpico.
Bach es el noveno presidente en la historia del COI, luego del griego Demetrius Vikelas, el francés Pierre de Coubertin, el belga Henri de Baillet-Latour, el sueco Johannes Sigfrid Edström, el estadounidense Avery Brundage, el inglés Lord Killanin, el español Juan Antonio Samaranch y Rogge.