El Movimiento Comunal Nicaragüense (MCN) reivindica ser la continuidad de los Comité de Defensa Sandinista (CDS) de los años ochenta y de los Comité de Defensa Civil (CDC) durante la insurrección a la dictadura somocista, por lo que celebró ayer el 35 aniversario de su fundación.
De acuerdo con Douglas Pérez Bermúdez, coordinador del MCN, ellos llevan el nombre como movimiento comunal a partir de 1988, pero que antes eran los CDS.
Al inicio del acto de celebración, en el auditorio del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND), ingresaron los símbolos más importantes de esa organización, entre ellos una escultura de madera con las siglas CDS y que además llevaba insertas la bandera del Frente Sandinista y la de Nicaragua.
En el acto entregaron la medalla Servidor de la Comunidad al presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez Téllez, quien fungió como coordinador del MCN en 1991 y 1992. Además entregaron reconocimientos al padre Miguel D´Escoto Brockman, a Gladys Báez y a los comandantes guerrilleros Leticia Herrera y Omar Cabezas. Todos ellos excoordinadores y fundadores del MCN.
Enrique Picado, uno de los dirigentes del MCN, considera que el mayor logro de su organización es haber creado una cultura de participación comunitaria en miles de nicaragüenses. Consideró que uno de los retos que quedan es trabajar en los derechos de los consumidores, mayor participación para procurar mayor acceso a la salud y a la vivienda.
El evento en el que exaltaban el nombre de Augusto C. Sandino tuvo pocas referencias al Gobierno y no se mencionó al inconstitucional presidente Daniel Ortega ni a la primera dama Rosario Murillo.
El procurador Omar Cabezas en una larguísima intervención consideró que la Ley de Participación Ciudadana “no sirve” y que para ello existe la Ley de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC). La ley que menciona Cabezas, no existe.
Carlos Emilio avala al MCN
El diputado Carlos Emilio López consideró que el Movimiento Comunal como organización de participación ciudadana es válida aun cuando hay mayor promoción a los Gabinetes de la Familia, Salud y Vida, y que cualquier organización que haga contraloría social o promueva democracia directa es positiva.
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