Tras haber regresado de la cumbre del G20 en San Petersburgo, donde Barack Obama fracasó en su intento por sumar a su causa una cantidad importante de líderes mundiales, el presidente urgió al Congreso a autorizar una intervención para iniciar una ofensiva militar contra Siria.
“No se puede seguir con los ojos vendados ante las imágenes que hemos visto de Siria. Por eso pido a los miembros del Congreso, a los dos partidos, que se unan y actúen para promover el mundo en el que queremos vivir, el mundo que vamos a dejar a nuestros hijos y a las generaciones futuras”.
El presidente estadounidense prometió que no se tratará de otro Irak u otro Afganistán, insistiendo en que no enviará tropas terrestres.
El Congreso tiene previsto iniciar debates el lunes sobre la intervención que quiere llevar adelante el mandatario en respuesta al ataque químico del 21 de agosto en las afueras de Damasco, que según autoridades estadounidenses dejó más de 1,400 muertos y cuya autoría atribuyen a las fuerzas de Bashar Al Asad.
UE dispuesta a actuar
Por su parte, la Unión Europea (UE) defendió que la comunidad internacional responda de forma “clara y contundente” al supuesto uso de armas químicas por parte del régimen sirio, pero subrayó su voluntad de dar antes una oportunidad al debate en las Naciones Unidas.
“La comunidad internacional no puede mantenerse al margen. Una respuesta clara y contundente es crucial para dejar claro que estos crímenes son inaceptables y que no puede haber impunidad”, señaló en nombre de los Veintiocho la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.
El mensaje llegó después de que los ministros de Exteriores del bloque recibiesen al secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, quien viajó a Vilna, Lituania, en busca del apoyo europeo a la respuesta militar que prepara Washington.
Los países europeos aceptaron señalar al régimen de Bachar al Asad como presunto culpable del ataque químico y apoyaron actuar contra Damasco en respuesta.
Sin embargo, los Veintiocho no se adhirieron totalmente a la doctrina de Washington e insistieron a Kerry en la necesidad de esperar a que se complete la investigación de los inspectores de la ONU sobre el ataque químico y que la respuesta a Al Asad se discuta en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Países del Golfo también a favor
Los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) son una alianza económica y militar integrada por las ricas monarquías petroleras de Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Omán. Esta alianza anunció el apoyo a las medidas internacionales disuasorias contra el régimen sirio por perpetrar “crímenes contra la humanidad”, informó la agencia oficial de noticias saudí SPA.
El secretario general del CCG, Abdelatif al Ziani, denunció “la trágica situación humanitaria que vive el pueblo sirio” y consideró que “el genocidio y las graves violaciones de derechos humanos obligan a la comunidad internacional a intervenir inmediatamente para salvarlo de la opresión”.
En nombre de la paz
El papa Francisco presidió ayer una vigilia de oración en la plaza de San Pedro del Vaticano para pedir la paz en Siria, en una jornada de ayuno con el fin de promover un examen de conciencia sobre el compromiso para evitar la guerra.
Durante la ceremonia de la vigilia, a la cual acudieron decenas de miles de personas, el papa dijo que “el perdón, el diálogo y la reconciliación son las palabras de la paz en la amada nación Siria, en Oriente Medio, y en todo el mundo”.
Países de Latinoamérica también se unieron a la petición del papa, tales como: Argentina, Venezuela, Bolivia y Colombia.
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