EFE/EPA/PAUL MILLER

Comienzan comicios en Australia

Los australianos se dirigían el sábado a las urnas en una elección que enfrenta a un partido gobernante debilitado por luchas internas y un criticado impuesto al carbono con una oposición conservadora encabezada por un hombre que nunca ha sido popular y siempre ha sido divisivo.

Australia/AP

Los australianos se dirigían el sábado a las urnas en una elección que enfrenta a un partido gobernante debilitado por luchas internas y un criticado impuesto al carbono con una oposición conservadora encabezada por un hombre que nunca ha sido popular y siempre ha sido divisivo.

Pese a la ausencia de entusiasmo por el líder opositor Tony Abbott, éste parecía encaminado a guiar a la coalición encabezada por el Partido Liberal a una victoria, con sondeos de opinión dándole una clara ventaja sobre el oficialismo laborista.

Las urnas abrieron a las 8 de la mañana en el oriente australiano y van a cerrar 10 horas más tarde. Los estados occidentales votaban dos horas más tarde, debido a la diferencia de husos horarios.

El primer ministro Kevin Rudd fue en otros tiempos muy querido por el público, convirtiéndose en el líder más popular en el país en tres décadas cuando asumió el cargo en el 2007. Ahora, su partido enfrenta el prospecto de llegar al final de seis años en el poder en medio de profunda frustración de los electores por años de disputas internas e inestabilidad del partido y una amplia impopularidad del impuesto a los mayores causantes de contaminación.

Ese impuesto ha sido una espina en el costado del Partido Laborista. La previa primera ministra, Julia Gillard, rompió su promesa electoral y aceptó implementar el impuesto en un esfuerzo para formar la coalición que el laborismo necesitaba para seguir en el poder. El partido necesitaba el respaldo de los Verdes — que insistieron en el impuesto— para conseguir suficientes escaños en el parlamento.

Pero ese acuerdo contribuyó a su caída política, y en junio, Gillard perdió el puesto ante Rudd en una votación de legisladores del partido. La propia Gillard había llegado al poder en una manera similar tres años antes.

El drama de Gillard contra Rudd y la disputa entre ambos campos causó desilusión entre muchos votantes y preocupaciones por la estabilidad del partido. Para algunos de los antiguos partidarios laboristas, Abbott se convirtió en el menor de dos males.

Abbott ha prometido eliminar el impuesto al carbono y substituirlo con iniciativas financiadas por el contribuyente para que las empresas contaminadoras operen más limpiamente.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí