Michel Abreu, el artillero cubano que junto a Bárbaro Cañizares trajo el Bóer en el 2005, fue el primer cañón de gran calibre que vimos en la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP).
Una temporada antes, el panameño Luis Iglesias había liderado la liga pinolera en jonrones con cuatro. El cubano disparó 14 en 2005, lo que constituyó un récord en aquella oportunidad.
Sin embargo, un año después, Clyde Williams, de los mismos Indios del Bóer, se fue a la calle 16 veces y borró el registro de Abreu, que era el referente para esta nueva etapa de los torneos nicas.
¿Quién ha sido entonces el artillero de mayor repercusión en esta nueva era del beisbol rentado pinolero? Sin duda, Yurendell De Caster, curazoleño que le prendió fuego al torneo pasado.
De Caster se adjudicó la Triple Corona con 416 puntos, 13 jonrones y 56 remolques, en un desempeño sensacional que fue reconocido con el título de Jugador Más Valioso.
El cañonero, que pasó de forma fugaz por las Mayores, y que ha dejado constancia de su calidad por donde ha pasado, viene de batear .338, 10 jonrones y 51 remolques con Monclova en México.
Su bate, es la prioridad del Chinandega, que tiene reunión esta mañana para definir su plantel de la próxima temporada, prevista a iniciar el 25 de octubre, con un calendario de 48 partidos.
Aquí hemos visto artilleros como Abreu, Cañizares, Jimmy Hurst, Brian Nichols, Williams y varios de los nicas más aventajados, pero ninguno ha tronado con tanta violencia como De Caster, el aporreador de los Tigres.
Asegurarlo es sin duda, la prioridad de los felinos.
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