NUEVA YORK/ AP
El Andy Murray de antaño, ese tenista que se fastidiaba fácilmente y rompía raquetas, desapareció ayer y con ello su reinado como campeón del Abierto de Estados Unidos llegó a un sorpresivo fin.
Murray sufrió una abultada derrota 6-4, 6-3, 6-2 ante el suizo Stanislas Wawrinka en los cuartos de final.
La frustración marcó el rumbo del partido para Murray, quien el año pasado atrapó su primer título de Grand Slam en Flushing Meadows y luego conquistó el segundo en Wimbledon en julio de este año.
Wawrinka, noveno cabeza de serie, abrumó a Murray por completo.
Después de cometer 15 errores no forzados contra ocho tiros ganadores en el primer set, Murray azotó la raqueta sobre la pista del estadio Arthur Ashe y luego la despedazó al caminar hacia su silla.
Sin encontrar soluciones para revertir el trámite, Murray no se cansó de pegar gritos de enojo.
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