Jeniffer Castillo Bermúdez
Coquito cumple 60 años. En todo ese tiempo les ha contado a los niños que “las frutas son ricas” y que su primera sílaba es “fru”. También les dice que “Fresia disfruta de su refrigerio” y que para conservar los alimentos ella las cuida y las mantiene limpias.
Él, un libro que acompaña desde 1953 a los niños de tercer nivel y primer grado, ha enseñado a leer a más de cuarenta millones de escolares en América Latina, según el peruano Juan Goñi Candio, gerente comercial de Distribuidora Gráfica de Lima.
“El maestro tiene que ser un artista en el aula de clases y debe captar la atención de los estudiantes en todo momento”, dijo Doris Gutiérrez, expositora y asesora pedagógica que ayer actualizó a 12 maestros de preescolar y primaria.
Su principal tarea era mostrar a los maestros nuevas estrategias para enseñar a leer comprensivamente a los estudiantes.
En el primer grado, un estudiante debe leer al menos cuarenta palabras por minuto y la profesora Alba Membreño, del Colegio Berta preescolar, está clara de esto. Por eso, “en tercer nivel debemos enseñarle al niño las vocales, leerles mucho y despertar en ellos las habilidades de comprensión lectores, por ejemplo, a través de las adivinanzas”.
“En las escuelas los niños no están teniendo problemas con la comprensión lectora y (el libro) Coquito busca eso, enseñar a leer comprensivamente a los estudiantes desde el tercer nivel”, explicó Eduardo Solís, gerente general de Librería Nemusa.
Coquito es un libro ilustrado, a colores y tiene ejercicios en diferentes áreas de aprendizaje. Una de ellas es la ciencia y el ambiente. “Nosotros tenemos que enseñar, por ejemplo, las vocales, pero también mientras las enseñamos podemos hacer que los niños identifiquen los colores o que conozcan más su entorno. Todo está en la estrategia que el maestro implemente”, dijo Membreño.
Sin embargo, “el maestro debe ver la enseñanza de la lectura comprensiva como lo más importante del proceso educativo”, aseguró Gutiérrez.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A