París/AFP
“En mi casa me pongo nerviosa y me angustio al mirar las noticias. Vengo aquí para respirar”, afirma Oum Sami, sonriente tras los pequeños anteojos y su velo blanco. “Cuando veo a toda esa gente, ya no tengo miedo“, agrega al mostrar las numerosas mesas y sillas de plástico instaladas cerca de los puestos de vendedores de café, jugo y golosinas, al son de la música oriental popular.
Este lugar rebosante de naturaleza en el barrio Salhiyé, se transformó en café al aire libre donde se viene a buscar un poco de calor humano, mientras se siente la guerra entre Ejército y rebeldes a unos kilómetros de allí.
El desafío es lanzado también a los militantes antirégimen, cuando suena una canción de moda en los ambientes favorables al régimen: “El pueblo sirio en las plazas grita: ¡Somos tus soldados, O Bashar!”.
Mientras el Jardín de Arnus sigue animado hasta tarde en la noche, en Damasco cae la cortina de guerra a medianoche y la mayoría de las calles quedan desiertas. Pero Sami es optimista: “Espero que Damasco volverá a ser como antes”.
[/doap_box]
El presidente sirio, Bashar al Asad, advirtió ayer del riesgo de una “guerra regional” en caso de acción militar occidental, en una entrevista al diario francés Le Figaro.
Además, Asad advirtió del riesgo de una “política hostil al pueblo sirio“, cuando Francia y Estados Unidos están en primera línea para atacar el régimen. “El pueblo francés no es nuestro enemigo, pero (…) en la medida en que la política del Estado francés es hostil al pueblo sirio, este Estado será su enemigo”, dijo. “Habrá repercusiones, negativas, por supuesto, para los intereses de Francia”, amenazó.
FRANCIA: 281 MUERTOS
Los servicios de inteligencia de Francia denunciaron ayer que el régimen sirio lanzó un ataque el 21 de agosto en el cual hubo “uso masivo de productos químicos” y advirtió que Damasco podría realizar ofensivas similares en el futuro.
El Gobierno francés publicó en su sitio de internet un resumen de nueve páginas sobre el programa de armas químicas de Siria, en el que concluyó que por lo menos 281 muertes podían atribuirse al ataque en áreas fuera de Damasco el 21 de agosto. El análisis indicó que la cifra se basó en parte en decenas de vídeos recolectados por los servicios de espionaje franceses.
El reporte dice además que al parecer no es la primera vez que se han usado armas químicas en Siria este año. Sostiene que agentes franceses han recolectado muestras de orina, sangre, suelo y armas en los lugares de dos ataques en abril —en Saraqeb y Jobar— que confirmaban el uso del gas sarín.
El parlamento francés debatirá el tema de Siria mañana, pero no hay una votación programada. La Constitución francesa no exige tal votación para que el presidente Francois Hollande pueda autorizar una acción militar.
Para al Asad, “si los estadounidenses, los franceses o los británicos dispusieran de una sola prueba, la hubieran enseñado desde el primer día”. Además, se niega a admitir que su régimen dispone de un depósito de este tipo de armas. “Nunca hemos dicho tener armas químicas”, responde al periodista, cuando este le pregunta si la decisión de recurrir a ellas podía haberse tomado sin su consentimiento.
En Estados Unidos, el presidente Barack Obama se reunió ayer con dos de los senadores republicanos más críticos con su política en el conflicto sirio: John McCain y Lindsey Graham. Ambos coincidieron en la necesidad de una intervención militar en Siria que no implique “tropas sobre el terreno”, pero que permita que el régimen de Al Asad se vea debilitado y finalmente sea derrocado.
El secretario de Estado, John Kerry, intentó hoy convencer con una teleconferencia a unos 130 congresistas demócratas, a los que prometió una intervención limitada y alertó de la necesidad de actuar ante los abusos del régimen de Al Asad.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A