EFE
Centroamérica, República Dominicana y el Foro de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se han aliado para mitigar los efectos de la epidemia de roya del café; las iniciativas en cada país serán coordinadas a través de un programa a dos años y con una inversión de 500,000 dólares.
La idea es reforzar la capacidad técnica de los servicios fitosanitarios centroamericanos para la detección temprana, respuesta oportuna y prevención de las crisis del sector cafetalero.
El oficial de Producción y Protección vegetal de la FAO, Allan Hruska, dijo que el proyecto busca sentar estrategias que permita a los gobiernos y a los sectores cafeteros controlar el problema de una manera integral y como región, evitando un enfoque individual de cada país.
El programa fue aprobado por los ministros del Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC) y las acciones multisectoriales que prevé a nivel regional las coordina su Secretaría Ejecutiva.
Hruska explicó que el brote de la roya se dio porque en 2012 se registraron algunas “condiciones interesantes” en el clima, como fueron lluvias tempranas, altas temperaturas y mucha humedad, que permitieron que se iniciara antes de lo previsto el ciclo de producción del hongo y con ello una mayor propagación.
El técnico de la FAO sostuvo que esta situación tomó desprevenidos a todos los sectores involucrados, por lo que no fue posible tomar previsiones.
MEDIRÁN IMPACTO
Hruska indicó que el proyecto con Centroamérica y República Dominicana trabajará en diagnosticar la situación y pronosticar el impacto en la seguridad alimentaria en las poblaciones involucradas, especialmente en los años 2013 y 2014.
De igual manera, en ayudar a los países a desarrollar un sistema de alerta temprana que permita conocer con meses de antelación si en las plantaciones se están dando las “condiciones óptimas” para el desarrollo del hongo.
Pero el proyecto va mucho más allá que la mera activación de programas para mitigar y combatir a la roya del café, causada por el hongo “hemileia vastatrix”.
También busca elaborar un diagnóstico sobre el impacto en la seguridad alimentaria, tanto de los pequeños productores como de los “corredores de café”, para lo cual se cuenta con la colaboración del Programa Mundial de Alimentos.
En ese sentido, Hruska precisó que en Centroamérica el 85 por ciento de los productores son pequeños o medianos empresarios, mientras que los “corredores” son grupos migrantes, principalmente indígenas, cuyos trabajos en la cosecha del café les generan un “porcentaje significativo” en sus ingresos anuales.
Para la FAO, el mayor reto será establecer actividades que recuperen la capacidad productiva de los pequeños productores, para que a la vez repercutan favorablemente en esa población vulnerable que se beneficia directamente del sector.
Hruska señaló que al final de los dos años de ejecución del proyecto, la FAO no pretende dejar una “vara mágica” para salir adelante sino un sistema integral que aporte experiencia y conocimiento, que le permita a la región facilitar los procesos de interacción entre los sectores gubernamentales y privados que conlleven a mitigar la plaga.
PÉRDIDAS REGIONALES
La epidemia es la peor en la historia de la caficultura de la región, que se calcula dejará unos 550 millones de dólares en pérdidas y afectará unos 370,000 puestos de trabajo en la cosecha 2012-2013.
Actualmente afecta a más del 50 por ciento de las áreas cultivadas del grano en Centroamérica. En la cosecha 2011-2012 la región centroamericana produjo cerca del 12 por ciento del café arábigo del mundo, lo que equivale a unos 15.8 millones de sacos.
Según la Organización Internacional del Café (OIC), el país más afectado, en términos porcentuales, ha sido República Dominicana: 80 por ciento y 15 millones de dólares de pérdidas. Pero por la extensión de sus plantaciones, Honduras fue el más golpeado económicamente, con 223 millones de dólares en pérdidas, al haberse visto afectado el 25 por ciento de sus cultivos. En Nicaragua se estiman pérdidas del 37 por ciento y 60 millones de dólares.
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