Vladimir Vásquez
El consumo de leña en Centroamérica, pese a ser letal, es el principal combustible de cocinar para unas veinte millones de personas en la región, según datos publicados por el Banco Mundial a inicios de agosto.
Contrario a lo que se cree, la zona urbana todavía consume por lo menos una tonelada métrica de la biomasa, según Schwartz, lo que también tiene un impacto en los bosques, por ello, buscan como hacer más eficiente el consumo y promover la siembra de plantas de rápido crecimiento y alta productividad energética.
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Según los datos, unas 2,800 millones de personas en el mundo todavía cocinan con leña, lo que hace más dramática todavía las afectaciones pulmonares que le quitan la vida a niños y adultos por igual.
Además, se destaca que las mujeres pasan por lo menos durante cuatro horas al día, cocinando y por ende inhalando humo.
Solo en el 2010 se registraron unas 3.5 millones de muertes en el mundo como consecuencia del humo que se genera al cocinar con leña.
“Esta situación forma parte de un problema mundial, especialmente grave en países de ingreso bajo. Unos 2,800 millones de habitantes del planeta cocinan con biomasa u otros combustibles sólidos; el 78 por ciento de ellos en zonas rurales”, destaca el documento publicado por el Banco Mundial.
El daño que provoca la leña puede ser igualado o quizás superado por el que provoca el consumo de cigarro, el profesor de Salud Ambiental Mundial en la Universidad de California en Berkeley, dijo “el humo de un típico fuego de leña equivale a fumar alrededor de 400 cigarrillos por hora”.
las alternativas
Además de los proyectos que el Ministerio de Energía y Minas y otros organismos desarrollan en el país para hacer el consumo de leña mucho más eficiente, la coordinadora del programa de eficiencia energética de América Latina del Cosude, Sandra Gutiérrez, expresó que lograron desarrollar un dispositivo que permite mejorar en un treinta por ciento la eficiencia en el consumo de leña en los hogares de las personas que producen ladrillos artesanales.
“Hemos logrado demostrar que con el uso de un ventilador, se puede mejorar la combustión a lo interno de la cámara de un horno de ladrillos y que de esta manera se reduce el consumo de leña”, explicó Gutiérrez.
Con este tipo de programas, el consumo eficiente de la leña se podría aumentar hasta un cincuenta por ciento, en los más de 400 productores de ladrillos artesanales que existen en el país, según Gutiérrez.
Adicional a esto, otros organismos como el Instituto de Trabajo y Familia, plantean el uso de cocinas con chimenea para evitar que el humo quede dentro de las viviendas, además que se plantea reducir la cantidad de leña que se consume diariamente.