Fallar la localización de un picheo cuando se está en Grandes Ligas produce resultados completamente diferentes a cuando se está en ligas menores. Esa fue la primera lección que aprendió el lanzador nicaragüense de los Filis de Filadelfia, Juan Carlos Ramírez, mejor conocido por su nombre “artístico” en MLB de JC Ramírez.
Tras un debut soñado en las mayores, el 23 de junio de 2013, cuando ponchó a los tres bateadores de los Mets de Nueva York a los que se enfrentó, y de no permitir carreras en sus primeras cinco salidas, Ramírez ha tenido dificultad para ser dominante y lograr ceros en sus últimas ocho presentaciones.
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“Ahora me gustaría ser como Pedro Martínez, quien junto a Dennis Martínez, fue uno de mis ídolos de niño, pero a mí me gustaba más Pedro, porque era agresivo y ponchaba a todo el mundo. Era uno de los pícheres de los que yo siempre estaba pendiente de verlo”.
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A TIRAR BAJITO
“Me ha costado mantener la bola bajita en este nivel. Sé que tengo el staff, tengo la recta, mi slider está bien, pero hay algunos picheos con los que me equivoco y eso aquí en Grandes Ligas lo pagas con jonrones o extrabases, cositas que en triple A si fallabas un poquito no te hacían nada. Eso es uno de los puntos más importantes aquí”, dijo Ramírez este viernes, antes el inicio del primer encuentro de la serie de tres que los Filis disputan en el Wrigley Field de Chicago, ante los Cachorros.
El picher derecho, de 25 años de edad, es capaz de lanzar su recta consistentemente en las 95 millas por hora y en oportunidades le da el movimiento de una sinker, su slider está regularmente en las 86 millas por hora y su cambio en 84 mph. Ese repertorio le permitió dar el saltó este año a Grandes Ligas, por el trabajo que venía realizando en la sucursal Triple A de la organización de Filadelfia.
MALA RACHA
En esas ocho últimas presentaciones en las que ha permitido al menos una carrera, en cada una de ellas, ha presentado también problemas con su control, al registrar siete bases por bolas, además de cinco jonrones concedidos.
Tal situación lo ha exigido a acelerar su proceso de adaptación al máximo nivel, por ese mismo deseo de querer hacer las cosas bien y dejar una buena impresión.
“Lo que he aprendido aquí es que los bateadores llegan aquí con un plan de bateo mejor que allá abajo, llegan buscando un picheo. Eso me ha forzado a tirar mejor mis picheos, a entender que no todo el tiempo tengo que tirar mi recta, que sé que la puedo tirar duro, pero aquí los bateadores se ajustan a eso. He aprendido a mezclar mis picheos más que todo”, dijo Ramírez, quien agregó: “Hay que mantener el picheo controlado y mantenerlo bajito, tener el ángulo hacia abajo, porque si tiras tus picheos abajo los bateadores no te pondrán dar rollings o flies al cuadro”.
El registro de Ramírez es de una derrota sin victorias, con 8.62 de efectividad en 15 entradas y dos tercios acumuladas en las 13 actuaciones en esta campaña.
El nicaragüense espera pasar el momento difícil por el que atraviesa desde la lomita para así entonces demostrar que es un lanzador que puede ayudar a los Filis en este nivel y que pueden contar con él para la próxima temporada, en la que espera tener el chance de estar en las mayores desde el inicio.
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