De la puesta en escena, texto dramático de El marinero del poeta portugués Fernando Pessoa, vienen a la memoria tantos sucesos, por un lado el debate que siempre existe en relación con una puesta en escena, en otra la estructura misma de lo que es el teatro. ¿Hasta dónde la literatura dramática deja de ser literatura para ser actuación?, es decir hecho teatral.
Ophélia Queiroz, su novia, creó un heterónimo para Fernando Passoa: Ferdinand Personne. En francés, «Ferdinand» es el equivalente a «Fernando», y «Personne» significa «persona» (como pessoa, que es “persona” en portugués) y también significa, como adverbio, “nadie”. Es un juego de palabras: Fernando, al haber creado otras personalidades, no habría tenido un yo definido.
Cecília Meireles fue a Portugal para dar conferencias en la Universidad de Coimbra y Lisboa, en 1934. Uno de sus grandes deseos era conocer al poeta, de quien era admiradora. A través de una de las oficinas donde trabajaba Pessoa consiguió comunicarse con él y programar una cita. Ese encuentro fue marcado para el mediodía, pero ella esperó inútilmente hasta las dos de la tarde, sin que Pessoa diera señales de vida. Cansada de esperar, Cecilia volvió al hotel y allí tuvo la sorpresa de encontrar un ejemplar del libro Mensagem y un recado del misterioso poeta, justificando que no compareciera porque consultó los astros y, según su horóscopo “los dos no se encontrarían”. Realmente, no se encontraron, ni hubo más oportunidades para ese encuentro: al año siguiente Pessoa falleció.
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El montaje de la Comedia Nacional de Nicaragua logra vencer un gran reto, en primer lugar trabajar un texto dramático como El marinero , cuya esencia es la poesía misma, dicho en otras palabras, de un texto dramático que se convierte en un drama poético. Nada raro es esta combinación entre drama y poesía, el teatro de Calderón de la Barca o de Lope de Vega, bastan como ejemplos.
La hora de los sueños
Al entrar el escenario del Teatro Experimental Pilar Aguirre, vemos a las tres hermanas muertas, que inamovibles, como estatuas fúnebres velan a una cuarta en la sala de un castillo y hablan sobre sus vidas que fluctúan entre lo vivido o lo soñado. La hermana segunda dice: “No se debe hablar demasiado… La vida nos acecha siempre… Toda hora es madre de sueños, pero es preciso no saberlo… Cuando hablo demasiado empiezo a separarme de mí y a oírme hablar”.
La fragmentariedad de la puesta en escena que logra el director Bolívar González es montuosa, son vidas vacías de vida. Pedazos de personajes, pero aunque fragmentadas e incomunicadas, con una descarga lírica conmovedora, además se trata de un teatro filosófico escrito con un lenguaje muy sublime, la primera hermana exclama: “¿Para qué intentar horrorizarme? No cabe más terror dentro de mí… Peso demasiado en brazos de sentirme. Me he hundido toda en el tibio lodo de lo que supongo que siento. Me penetra por todos los sentidos algo que nos prende y nos vela”.
Homenaje a la actriz
Otro reto del montaje de Comedia Nacional, en este homenaje a Socorro Bonilla Castellón, es el estatismo de las actrices, que se debe a la ausencia de acción, de conflicto, casi de movimiento en los personajes. Estos elementos no interesan a Pessoa él mismo lo advierte en unas palabras previas a El marinero pues lo que le preocupa es la revelación a través del diálogo de las almas de los personajes y el tratamiento de algunos de sus temas esenciales: la identidad del ser humano. En este sentido queda claro que el teatro no tiene un estilo definido, que el hecho teatral es libre, en los senderos del conocimiento y la creatividad humana.
Actuaciones estelares
La propuesta escénica de Bolívar González es original y experimental, pero sobre todo visual, imagen teatral con una atmósfera donde se palpa la muerte, lo es en gran profundidad un teatro existencialista, que cuestiona la vida en su bifurcación de incomunicación que
juega entre realidad y sueño. Con una actuación de las actrices que logran conmover al público, ellas son Marina Obregón y Mayra Bonilla. Pero la mejor actuación es la de Zaida Urbina, actriz que la habíamos visto en papeles cómicos, pero que en esta puesta en escena nos brinda una sorprendente y emotiva actuación; posesa del personaje, en cada gesto, en cada parlamento, en cada acto interpretativo. Socorro Bonilla Castellón que está en un lugar especial del cielo, llora y las aplaude emocionada.
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