BOGOTÁ/EFE
La inminencia de un proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) un año después del anuncio de contactos para negociaciones con las FARC es hoy un paso más en la búsqueda de una finalización del conflicto armado en Colombia, que ha dejado decenas de miles de muertos en casi medio siglo.
El presidente Juan Manuel Santos, que había condicionado el inicio de diálogos a la liberación de Wobert, respondió el miércoles a ese “gesto humanitario”, según la guerrilla, con el anuncio de que “el Gobierno está listo” para “iniciar lo más pronto posible un diálogo con el ELN”.
Coincidencia o no, el anuncio de Santos sobre “conversaciones exploratorias” para entablar un diálogo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lo hizo hace exactamente un año, el 27 de agosto de 2012, y los diálogos arrancaron en La Habana el 20 de noviembre del mismo año.
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El arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, cardenal Rubén Salazar, expresó ayer que “desde siempre habíamos dicho que no era suficiente el mantener un diálogo con las FARC sino que era también necesario e imperativo un diálogo con el ELN que tuviera sus características propias porque son dos guerrillas muy diferentes y en este momento la situación de las dos es muy diferente”.
NEGOCIACIONES SEPARADAS
Hace un año, cuando Santos anunció los “acercamientos” con las FARC, invitó al ELN a sumarse bajo esas mismas condiciones, pero después de nueve meses de diálogos con la primera guerrilla, especialistas consideran que una negociación con la segunda debe ser separada.
Aunque “desde luego sería muy beneficioso llegar a incluir a todos los grupos ilegales” en un acuerdo de paz, “sería muy arriesgado incorporar (al ELN) a una negociación que ya es de por si compleja y en la que ya se han logrado avances”, manifestó la presidenta del International Crisis Group, Louise Arbour, en Bogotá, donde ayer presentó el informe “Los procesos de paz en Colombia y la justicia transicional”
Pese al entusiasmo que pueda generar un posible proceso de paz con el ELN, analistas políticos consideran que el Gobierno se puede haber precipitado al anunciar que está listo para otro proceso de paz solo porque ese grupo dejó en libertad al canadiense.
“Hay que recordar que el ELN tiene secuestrados a decenas de ciudadanos colombianos y me parece que ese gesto del ELN no es suficiente para que el Gobierno inicie negociaciones con ese grupo terrorista“, dijo a Efe el director del Centro Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda, Alfredo Rangel.
Según Rangel, el anuncio de Santos puede haber sido un recurso para “distraer a la opinión pública” en momentos en que su gobierno enfrenta una seria crisis social que se manifiesta en la huelga del sector agropecuario iniciada hace once días en el país y que hoy fue motivo de marchas de apoyo a los campesinos en todo el país.
El lugar y las condiciones en las que se desarrollaría un diálogo de paz con el ELN no han trascendido, pero Rangel considera que si se concreta el inicio de las negociaciones es necesario “que haya verdad, justicia y reparación a las víctimas” de esa guerrilla.
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