Ciudadanos y organizaciones sociales y periodísticas se manifestaron el miércoles afuera del Tribunal Supremo en Buenos Aires en apoyo a la Ley de Medios. LA PRENSA/EFE/DAVID FERNÁNDEZ

Contra “balas de tinta”

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, criticó a “quienes intentan tirar gobiernos con balas de tinta”, en referencia al enfrentamiento de su Ejecutivo con el grupo multimedia Clarín, que ayer cerró su penúltimo capítulo en la audiencia pública celebrada ante la Corte Suprema.

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Martín Sabbatella, titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, defendió la plena vigencia de la ley al señalar que de no ocurrir ello se avalaría “una posición dominante y una competencia desleal por parte de Clarín”.

“Argentina tiene un problema de concentración mediática y eso hay que modificarlo”, señaló, y agregó que “acá decidimos si avanzamos en la democracia o retrocedemos”.

Otros abogados del Gobierno indicaron que en Argentina hay 1,117 licencias de cable en manos de 709 licenciatarios. Cuestionaron que Clarín detente 237 licencias, es decir 200 veces más que el promedio de licenciatarios del país.

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Clarín afirmó ayer ante la Corte Suprema de Justicia, integrada por siete magistrados, que la restricción del número de licencias audiovisuales y la fijación de una cuota tope de mercado que imponen los artículos cuestionados perjudican “la escala y el alcance del grupo”.

El abogado Damián Cassino señaló que “cuanto más usuarios existen, los costos se reducen y hacen más posibles las inversiones”. “Si se reduce la audiencia, se reducen los ingresos y así la empresa no va a poder subsistir en forma competitiva”, expresó Cassino.

Clarín, que tiene el diario de mayor circulación regional con 800,000 ejemplares el domingo, aseguró que en Argentina “hay muchísima pluralidad de voces”. Puso como ejemplo que existen 17,000 radios pero el grupo tiene solo ocho y señaló que en Buenos Aires hay 550 radios y la empresa tiene una AM y una FM.

En la misma ciudad el grupo posee uno de los seis canales de televisión abierta. En cuanto a la televisión por cable, Clarín señaló que ofrece un servicio en todo el país en competencia con DirecTV y que compite con dos telefónicas al prestar servicio de internet. Por último indicó que de las siete señales de noticias que existen en Argentina, el grupo tiene una.

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Buenos Aires/EFE/AP

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, criticó a “quienes intentan tirar gobiernos con balas de tinta”, en referencia al enfrentamiento de su Ejecutivo con el grupo multimedia Clarín, que ayer cerró su penúltimo capítulo en la audiencia pública celebrada ante la Corte Suprema.

Durante la inauguración de la Expo Industria Berazategui 2012, una muestra de la industria nacional de la que participan empresas extranjeras, Fernández cargó contra los que “amenazan con tirar por la cabeza” a su gobierno.

La mandataria equiparó las “balas de plomo” que derrocaron al expresidente argentino Juan Domingo Perón, con las “balas de tinta” que amenazan a “gobiernos populares” e intentan “implantar ideas extranjeras”. “Son pequeños grupos, pero con un gran poder de difusión”, dijo.

El supremo argentino cerró ayer la audiencia pública sobre la ley de medios audiovisuales, último paso a su dictamen definitivo sobre la constitucionalidad de la norma, que enfrenta desde hace tres años y medio al Gobierno argentino con el grupo multimedia Clarín.

La ley fue aprobada por el Congreso en 2009, aunque fue suspendida parcialmente por una demanda de Clarín. La Cámara Civil y Comercial Federal determinó en abril la inconstitucionalidad de los artículos 45, referido al límite máximo de licencias que puede tener una empresa, y el 48, que legisla sobre los derechos adquiridos de las compañías antes de la aprobación de la norma. Ambos artículos son cuestionados por Clarín.

La jefa de los fiscales de Argentina, Alejandra Gils Carbó, dictaminó en julio la constitucionalidad de ambos artículos y pidió a la Corte Suprema que revoque el fallo anterior. La Corte Suprema tiene ahora la última palabra en la causa.

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