Jeniffer Castillo Bermúdez
En la categoría Rubén Darío, de niños de primero y segundo grado, el ganador fue David Antonio Cortez, de la escuela Los Ángeles de Ometepe. Danilo Steven Bojorque, de la escuela San Judas Tadeo, de Managua, fue el ganador en la categoría Azarías H Pallais que comprende estudiantes de tercero y cuarto grado; y en la categoría Alfonso Cortés de quinto y sexto grado, la triunfadora fue Francella Aróstegui de la escuela Laura Vicuña, en Masaya.
[/doap_box]
Había una vez una niña llamada María que a sus 7 años era tan bajita y delgada que todos en la escuela la llamaban flaquita. La niña no comía saludable, desayunaba pan con café antes de ir a la escuela y en el recreo compraba ranchitas y gaseosas (…) Un día la niña flaquita se enfermó con una fuerte anemia y la tuvieron internada en el hospital, entonces el doctor le dijo: “Estás enferma porque no comes saludable y no tienen defensas en tu cuerpo”.
Este cuento fue escrito por David Antonio Cortez, de 6 años, estudiante de primer grado de la escuela Los Ángeles de Ometepe. Él fue uno de los tres ganadores del concurso nacional de cuentos “Una Buena Nutrición para Mejorar mi Educación”, organizado por la Fundación Zamora Terán.
La elaboración de cuentos tardó cuatro meses. Durante ese tiempo, los participantes “investigamos todo lo necesario para escribir el cuento, yo fui a la finca de mi tío para ver cómo se sembraba el ajo y hablé con mi mamá. Ella siempre me dice que tengo que aprender a sembrar y a producir la tierra”, afirmó Valeska Sáenz, estudiante de sexto grado del colegio Miguel Larreynaga, de Tipitapa.
Ella redactó, bajo la supervisión de su profesora, el cuento Huerto El Ajito que cuenta la historia “del ajo y su olor, nadie lo quiere porque huele como a azufre, pero también el ajo es medicina, cura el dolor de oído, muelas, gripe y ronquera”, comentó.
En el concurso, organizado por la Fundación Zamora Terán en alianza con el proyecto Alianzas II que es financiado por USAID/RTI, participaron 202 estudiantes de 84 escuelas beneficiadas con el Programa Educativo Una Computadora por Niño.
“La idea es que los niños, además de aprender, construyan conocimientos, que escriban cuentos sobre un tema importante como es la alimentación y nutrición”, dijo Félix Garrido, coordinador educativo de la Fundación Zamora Terán.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A