A menudo la muerte es un tema que se evita, se ignora o se niega su existencia. No es fácil seguir adelante tras la muerte de una persona amada. El duelo es el proceso natural que atravesamos hasta aceptar una pérdida importante y que pueden incluir las tradiciones religiosas que honran a los muertos o reuniones con los amigos y la familia para compartir la pérdida. Tenemos que aprender que lo que no tiene remedio, remediado está.
La aflicción o dolor que sentimos es la expresión de nuestra pérdida. Este dolor puede expresarse física, emocional, y psicológicamente. Por ejemplo, llorar es una expresión física, mientras que la depresión es una expresión psicológica. Es muy importante permitirse la expresión de estas emociones. No existe mayor consuelo que llorar a nuestros muertos. Tenemos que tener presente que estas emociones son sanas y apropiadas y que nos ayudarán a afrontar la pérdida. El duelo es algo personal y puede durar meses o años. Recordemos que asimilar el impacto de una pérdida requiere su tiempo.
Enfrentar a la muerte es muy importante para nuestra salud mental. Es natural experimentar pena cuando una persona querida muere. Lo mejor que podemos hacer es permitirnos sentir ese dolor todas las veces que sea necesario. Es muy importante permitirse la expresión de estas emociones. Al principio puede parecer útil distanciarse del dolor, pero no podemos evitar sentir el dolor durante mucho tiempo. Estas emociones necesitan ser resueltas o, de lo contrario, pueden llegar a causar una enfermedad física o emocional. Hay muchas maneras de afrontar el dolor eficazmente.
Algunos consejos para afrontar la pérdida son: buscar a personas que se preocupan por nosotros. Hay que buscar familiares y amigos que pueden entender nuestros sentimientos de pérdida. Expresar nuestros sentimientos, decirles a otros cómo nos sentimos. Cuidar nuestra salud, hay que asegurarnos de comer bien y descansar todo lo necesario. Hay que tener conciencia de que podemos desarrollar una dependencia a los fármacos o alcohol para intentar superar el dolor. Aceptar que la vida es para los vivos, es duro comenzar a vivir otra vez en el presente y no pensar en el pasado pero es importante intentarlo. Posponer los cambios importantes en nuestras vidas, debemos darnos tiempo para adaptarnos a la pérdida y no tomar decisiones para huir y que nos impidan llevar a cabo el proceso normal de duelo, pues solo lograremos tener cuentas pendientes y sin superar que nos impedirán tener éxito en estos cambios. Tenemos que tener presente que el objetivo no es que olvidemos a esa persona sino que aprendamos a recordarla, revivir los buenos momentos y experimentar el amor que sentimos sin que eso nos cause un sufrimiento intenso o una depresión.
No olvidemos que Dios nunca nos pone pruebas que no podamos superar y que estas emociones tan dolorosas e intensas que parecen no terminar nunca se acaban transformando cuando nos sintamos preparados. El dolor disminuye con el tiempo y nos permite continuar con nuestras vidas. Nunca dejaremos de extrañar a esa persona y su recuerdo formará parte de nosotros para siempre, pero poco a poco podemos hacer que deje de ser un recuerdo hiriente para convertirse en un recuerdo en el que predomine más el amor que sentimos hacia esa persona y lo que nos aportó, que el dolor de su partida. La autora es Estudiante de Psicología en Keiser University.
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