Elízabeth Romero y Juan Carlos Tijerino
Con la última muerte de un reo en celdas de la delegación policial de Jinotega, son tres las personas que mueren en celdas preventivas del país, en menos de seis meses.
A mediados de agosto en celdas preventivas de Tonalá, Puerto Morazán, municipio de Chinandega, murió de forma repentina Héctor José Carrasco Linarte, aparentemente había sido golpeado al momento de la captura.
El último fue reportado el lunes, Digno Francisco Castro Miranda, atacado por sus compañeros, en celdas de Jinotega.
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En dos de los casos, las muertes fueron causadas aparentemente por golpizas propinadas a los reos.
La jefa de facto de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, confirmó que el hacinamiento por falta de recursos incide en este problema.
“El problema grande que tenemos es el hacinamiento, tenemos reos que ya han sido condenados y no deberían estar en las cárceles preventivas, pero por razones de espacio en el Sistema Penitenciario Nacional (SPN) tienen que estar en nuestras celdas, pero estamos haciendo la coordinación para que les den un espacito (en los penitenciarios)”, dijo.
“No hay posibilidades ahorita de ampliar las celdas preventivas, nosotros, como gobierno, estamos haciendo esfuerzos para que los reos extranjeros se vayan a su país y nos den espacio aquí para que ese espacio sea para nuestros reos condenados”, dijo Granera.
Para Pablo Cuevas, abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, son varias las causas que inciden en esta situación, pero sobresale el hacinamiento en las celdas policiales y la falta de control de los funcionarios policiales en el área de detenidos, debido a poca cantidad de oficiales destinados para esta labor.
Además, dijo Cuevas, no todos los funcionarios manejan los procedimientos y a veces asumen actitudes inhumanas con los reos.
El director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos, Roberto Petray, coincidió en que el hacinamiento es el principal problema.
Manifestó que las decisiones del (SPN) de no poner en libertad algunos reos, pese a contar con órdenes de libertad ha incidido en las celdas policiales.
Por ello, aduce Petray, se han creado “pequeños penitenciarios” en delegaciones de la Policía, lo que provoca hacinamiento, hambre y corrupción entre reos.
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