Luis Masís nació en Matagalpa en 1983. Perteneció al grupo literario Heptágono, luego es iniciador del grupo literario Metanoia, que pasó a llamarse World. Fundador y director de Revista Pandemia, publicación digital que promueve a los escritores nicaragüenses.
Tiene varios libros inéditos que están en revisión: Conversando con Led, Umplugged, Seguimos viendo la tierra desde un telescopio y Apuntes desde la MasisCueva. También prepara el poemario Tres poetas en una fábrica, con los poetas Juan Mendowsky y Jader Cantillano.
Conversando con Led (en revisión minuciosa)
Luis Masís
1
Las personas gritan cuando ya nadie puede oírlas. O cuando ya nadie quiere oírlas. Yo no intento gritar nada. Solo le grito al gato cuando se sube al televisor o a la ropa amontonada en la cama, después de eso soy inofensivo, salvo con las cucarachas o con la vecina que viene todos los días a preguntar si he visto a su esposo. No me gusta gritarle a nadie a menos que sea para salvarle la vida. Pero eso sí, me tiene que caer bien; de lo contrario dejo que le pases la muerte de las patas a la cabeza.
2
Cuando pensé que no volvería a tomar una sola gota de licor aparecés vos con una invitación irrechazable; visitar polakas ¿así les dicen, verdad, a las muchachas que se toman la molestia de abrir las piernas a cambio de un buen negocio? Bueno, el asunto es que viniste bien pulcro, limpio y arreglado como si fuéramos a visitar la iglesia. Sos tan jodido que parecés virus incontrolable. Mi esposa me dejó salir con vos sólo porque te conoce desde que le orinaste la cara a una de tus tías cuando te estaba cambiando el pañal. Imagínate desde hace cuánto te conoce mi mujer. Ella pensaba —según me cuenta— que ibas a ser pastor evangélico porque toda tu familia ha sido religiosa desde antes que nacieras. Pero saliste buen pastor, pastor de ovejas negras. No sé cómo le hacés para convencerlo a uno de tomarse “solo un trago” para conversar más a gusto. Y yo que no soy dado al aburrimiento, acepté tu invitación.
Mujer inédita
Luis Masís
Yo quiero una mujer inédita
de las que creen que el amor es cierto
de las que no voltean la cara ante un piropo
solo cuando van con sus madres
de las que miran telenovelas brasileñas
con las mejillas sonrojadas
de las que aún piensan en el primer beso
y esperan su continuidad
de las que hacen citas en una sorbetería
para no levantar sospechas.
De las que aún creen en las buenas intenciones.
Yo quiero una mujer inédita
de las que se enamoran y nunca aprenden
que el amor es una trampa hecha con palabras.
Demencia
Luis Masís
Juega a que eres hoja
lívida
cayendo en la corriente
y llora
llora
hasta que tu llanto sea el charco en el que vivas.
Todas las nubes van al mismo sitio
Luis Masís
Entre tanto, cuéntame una historia
que no tenga final feliz
sino un par de almas gemelas
mirando pasar las grises
en su charco de cristal.
De todas las cosas que hemos visto
ninguna es cierta.
Las verdades están llenas de ficción.
Todas las nubes van al mismo sitio.
Vestidos de algodón y lentejuelas nos dormimos;
no sabemos si es de día en la Antártida
o de noche en New York.
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