Humberto Belli Pereira

Poder juvenil

Los jóvenes pueden cambiar el mundo. Los jóvenes pueden cambiar Nicaragua. Ante los escépticos que creen que nuestra juventud está sumida en la indiferencia o la pasividad, un grupo de ellos, pequeño pero decidido, mostró a finales de junio que existen en el país jóvenes valientes capaces de impactar la sociedad. Fueron los aproximadamente cincuenta muchachos que apoyaron la protesta de los viejitos y que fueron vejados por turbas de la Juventud Sandinista. Los jóvenes pagaron un precio por su osadía: el robo de vehículos, celulares, tabletas, etc., más golpes e insultos. Pero al final lograron su objetivo: Ortega cedió a los viejitos las pensiones que venían reclamando.

No fue la generosidad lo que movió a Ortega, quien tenía años de ignorar dicho reclamo. Fue un sencillo cálculo político que tenía por trasfondo el miedo; miedo a que más juventud se sumara a la causa, miedo a que así como los obispos salieron a la calle en su apoyo, otros grupos se fuesen sumando hasta plantearle al gobierno una creciente resistencia civil, capaz de sacudir las conciencias y alterar el panorama político.

Es cierto que la juventud que se asumió los riesgos de solidarizarse con los viejitos fue una ínfima minoría. Es cierto que la mayoría de los jóvenes son actualmente indiferentes a la problemática política y social del país. Esto no es nuevo. Quienes han iniciado los cambios más profundos de la historia han solido ser pocos. Lo que pasa es que han sido capaces de actuar como fósforo, o como levadura que hace fermentar la masa.

Nicaragua tuvo una experiencia al respecto en 1944, cuando Anastasio Somoza García alteró, a través del congreso, la prohibición constitucional a la reelección. Quienes iniciaron la protesta fueron los universitarios, en aquel entonces muy pocos pues eran 600 en todo el país. Pero al centenar inicial se sumaron las damas de negro, esposas o parientes de los detenidos, y luego sectores cada vez más amplios. Temeroso de la ola social que se estaba produciendo, y de la resistencia dentro de su propio partido, Somoza renunció —por el momento— a su reelección.

Lo mismo ocurrió en los años sesenta. Los jóvenes que se oponían a Somoza Debayle eran pocos. Costaba reunir a más de cien. La mayoría sencillamente se dedicaba a lo de siempre; parrandas, diversión y sus estudios. Pero esto cambió después, ante el fermento que unos cuantos valientes inyectaron en la sociedad nicaragüense.

No significa esto que las circunstancias de hoy sean iguales ni que vayan a repetirse las cosas. Cada coyuntura histórica tiene sus propias peculiaridades y desafíos. Lo que significa es que es importante contar con una juventud dispuesta a salir a la calle para luchar por una sociedad mejor. Sin olvidar que la juventud, más que una estación biológica, es una cualidad espiritual que puede caracterizarse como la posesión de ideales, la sensibilidad a la injusticia, la capacidad de soñar con un mundo mejor, la disposición a luchar y sacrificarse por causas nobles.

Decía en mi artículo del lunes pasado que esta cualidad la pueden tener viejos, en cuanto a los años, y carecer de ella muchachos sin arrugas, pero con el alma prematuramente envejecida. Los mayores que se involucraron en la lucha por las pensiones dieron una gran muestra de juventud. Decidieron asolearse, desvelarse y perseverar, en pos de un reclamo. Es cierto que la mayoría se quedó en sus casas, pero la minoría relativamente minúscula que salió a las calles, y que se dio la mano con los jóvenes biológicos, logró su victoria. Una gran lección para futuras batallas. El autor es sociólogo, fue ministro de Educación.

Columna del día Opinión juvenil poder Político archivo

COMENTARIOS

  1. onofre gutierrez
    Hace 13 años

    Somoza asumio el control de nicragua en 1934. Diez años ms tarde omas tarde ocurre y se desata el choque frente a la Legación Americana. El éxito de hacerlo desistir sirvió para abrir otras puertas y en vez de diez años el somocismo se produjo el relevo de los 35 años, tres veces y media más ferreo control. Tal la auténtica historia: El fin de Somoza lo sellä la iniciativa privada cecelosa, no patriótica, por su sed desleal de riqueza .Sí. Los jóvenes cuentan pero falta la clas

  2. estudiante
    Hace 13 años

    La turbas de la juventud Sandinista ante el ojo aprobador de la Policia Nacional.

  3. Ex-Bon 3062 y ex-JS y ex FDN
    Hace 13 años

    En los 80’s yo y mi grupo heramos antisandinistas RECALCITRANTES, yo hera del MDN, infiltrado en la js, despues me converti en FDN, y colaborador historico en JINOTEGA (el BASTION ANTISANDINISTA), solo tenia 16 años en esos tiempos la osn sandinista (dgse) te desaparecia gente y nadie protestaba, con el Pres. Somoza hera diferente, todo mundo protestaba por supuestos fraudes y corrupcion inventada por los rojinegros, la SOCIEDAD CIVIL (no el piricuaquismo) enarbolaban la BANDERA de la lucha 60′

  4. BRILLANTE, DOCTOR BELLI
    Hace 13 años

    Esta es para mi una celebre frase que ya puede quedar para la historia, Doctor Belli:

    «Sin olvidar que la juventud, más que una estación biológica, es una cualidad espiritual que puede caracterizarse como la posesión de ideales, la sensibilidad a la injusticia, la capacidad de soñar con un mundo mejor, la disposición a luchar y sacrificarse por causas nobles.»»

    Tengo 50 años y aspiro a heredarles a mis hijos un mejor pais. YA HABRA HORA CERO…

    BRILLANTE !!!!!!!!!!!!

  5. Elmer
    Hace 13 años

    Tremendo artículo,considero valederos todos los señalamientos hechos por el Dr. Belli.

  6. Elmer
    Hace 13 años

    Definitivamente fue miedo, terror a que fuera la mecha que hiciera despertar la conciencia de los Nicaragüenses.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí