Damasco/EFE
El Ministerio sirio de Asuntos Exteriores anunció ayer que han autorizado a los expertos de la ONU que están en el país para acceder a la Guta Oriental, donde la Coalición Nacional Siria (CNFROS, principal alianza opositora) denunció el miércoles que al menos 1,300 personas fallecieron en un ataque con armas químicas en esa y otras áreas en los alrededores de Damasco, la capital.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, declaró ayer en Malasia que el Pentágono “está preparado” por si el presidente Barack Obama opta por una intervención militar en Siria. Según los medios locales, EE. UU. tiene pocas dudas de que el miércoles el Gobierno sirio usó armas químicas y cree que una inspección internacional llega demasiado tarde como para ser fiable.
Por su parte el general Masud Jazayeri, miembro del Estado Mayor del Ejército iraní, advirtió ayer a EE. UU. de “graves consecuencias” si lleva a cabo una intervención militar, que calificó como “línea roja”.
Para dirimir estos asuntos, está previsto que hoy se reúnan en Ammán los jefes militares de EE. UU., Jordania, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí y Catar.
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“Siria y la ONU han llegado a un acuerdo que se aplicará de forma inmediata para permitir al equipo de la ONU investigar las acusaciones sobre el uso de armas químicas en las afueras de Damasco”, según la nota de Exteriores.
Por su parte un portavoz de la ONU aseguró que la visita será hoy, y que el Gobierno sirio cesará las hostilidades y cooperará con la investigación, como también confirmaron fuentes del organismo en Damasco. El equipo, encabezado por el sueco Ake Sellstrom, ya estudia si se emplearon armas químicas en tres diferentes ubicaciones en Siria, aunque la ONU ha recibido hasta catorce informes distintos de su posible uso.
La decisión se produce tras el encuentro en Damasco del ministro sirio de Exteriores, Walid al Mualem, con la representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Angela Kane.
Las autoridades sirias han negado su responsabilidad en este ataque y acusado a los rebeldes de utilizar agentes químicos en enfrentamientos en el suburbio damasceno de Yobar, rechazado por la oposición. El primer ministro sirio, Wael al Halqi, calificó ayer las denuncias de la oposición sobre el ataque de “una conspiración barata y clara”. El jefe del Gobierno subrayó que esas alegaciones fueron hechas por “los grupos terroristas y yihadistas armados tras sentir su fracaso” en el plano militar y político.
Ante este supuesto ataque, el extremista Frente al Nusra, vinculado a la red terrorista Al Qaeda, clamó ayer venganza y amenazó con atacar localidades controladas por el régimen de Bachar al Asad.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, declaró ayer en Malasia que el Pentágono “está preparado” por si el presidente Barack Obama opta por una intervención militar en Siria. Según los medios locales, EE. UU. tiene pocas dudas de que el miércoles el Gobierno sirio usó armas químicas y cree que una inspección internacional llega demasiado tarde como para ser fiable.
Por su parte el general Masud Jazayeri, miembro del Estado Mayor del Ejército iraní, advirtió ayer a EE. UU. de “graves consecuencias” si lleva a cabo una intervención militar, que calificó como “línea roja”. Para dirimir estos asuntos, está previsto que hoy se reúnan en Ammán los jefes militares de EE. UU., Jordania, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Turquía, Arabia Saudí y Catar.
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