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Desde que la Warner Bros. anunció que Affleck interpretará al Caballero de la Noche para su nueva película de Superman y Batman, la noticia no gustó ni un poquito. Los chistes (muchos de ellos imaginando a un Batman del sur de Boston) dominaron Twitter. Y se lanzaron peticiones con miles de firmas para exhortar a Warner Bros. a reconsiderar su decisión.
Affleck, que hace apenas unos meses fue la sensación de Hollywood por su laureada cinta Argo , no había sido tan desdeñado desde Gigli.
La respuesta, casi equivalente a la noticia de un apocalipsis, fue sin duda exagerada. Tras la pesada y triste Man of Steel (El Hombre de Acero) agregar a Affleck —un actor de luz y carisma, además de un cineasta cada vez más capaz— solo puede mejorar una franquicia actualmente en las manos del director de Sucker Punch , Zach Snyder y el musculoso pero ordinario actor de Superman, Henry Cavill.
No es la primera vez que se producen reacciones exageradas contra la selección de un actor que termina siendo querido y elogiado. ¿Y quién habría adivinado que Michael Keaton podría ser uno de los mejores Batman?
Pero la selección de Affleck habla de un cambio mayor en esta era de producciones de superhéroes.
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