Mabel Calero
Un sesenta por ciento de los niños que asisten a preescolar llegan sin desayunar al aula de clases, lo que afecta en su desarrollo intelectual y en la retención escolar, así lo afirmó Martín García, coordinador de proyectos de la Asociación de Desarrollo Comunitario (Adeca).
Los preescolares comunitarios comenzaron a funcionar en casas particulares, iglesias y casas comunales bajo el cuidado de educadoras de la comunidad, quienes asumen el rol que debería de asumir el Ministerio de Educación y el Gobierno central.
A pesar de la falta de recursos, los niños se ven motivados por una razón: la comida que les dan en la escuela.
“Nosotros hemos apadrinado a tres preescolares comunitarios: el Carlos Méndez, San Francisco y la Escuela Divino Niño. El apoyo consiste en darles el complemento alimenticio, darle el bono escolar a las maestras, donación de materiales didácticos y mejoras de infraestructura”, dijo García.
El complemento alimenticio es variado, puede llevar: carne, pollo, pescado, huevo, queso, verduras, entre otros alimentos.
García manifestó que desde que dan el complemento alimenticio se ha mantenido la matrícula y en muchos casos ha aumentado.
APADRINAMIENTO
“Adeca invierte en educación más de ocho mil dólares y nos llena de satisfacción porque apoyamos los centros donde hay mayor necesidad. Por ejemplo en varios centros apadrinados vemos que los niños se comen una parte y dejan otra para llevarla a sus hermanitos, porque en su casa no comen”, comentó García.
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