AFP
Las obras de ampliación del Canal de Panamá, por donde pasa el cinco por ciento del comercio mundial, entraron en su etapa final, a un año del centenario de la vía que aspira en 2015 a abrirse al tránsito de los nuevos superbuques.
El eje de la ampliación, cuyo costo es de 5,250 millones de dólares y que se concluirá con un año de retraso, son las nuevas esclusas. Las primeras cuatro compuertas procedentes de Italia fueron recibidas el martes.
Cada esclusa es un enorme ascensor de 400 metros de largo y 50 de ancho, que permite a buques cargados con decenas de miles de toneladas elevarse desde el nivel del mar hasta 27 metros, atravesar América Central y luego volver a bajar al nivel del mar.
Esta nueva infraestructura permitirá al canal abrir el paso a los superbuques que representan hoy el treinta por ciento de la oferta de flete mundial.
Pero además de recuperar a los buques que hoy optan por Suez o por rodear el peligroso Cabo de Hornos, los administradores tienen la mira en el transporte de combustibles.
Habrá “nuevas oportunidades como el trasiego de carbón y gas natural licuado. Estas son las dos áreas principales de nuevos negocios”, dijo Jorge Quijano, administrador del Canal.
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